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EL INTERMEDIARIO

Cosas mías

De blogger a leonés

Por fin, llegan las vacaciones de Semana Santa. Algunos las necesitarán más que otros, pero, indudablemente, a todos nos vienen bien.

A pesar de la crisis, que ya está aquí y, según muchos, va a quedarse un tiempo,  “todo el mundo” se larga de la ciudad. Yo me digo si será que no hay ningún problema económico o…que la gente se va porque serán las últimas vacaciones en años.

Yo, como leonés, me voy a mis raíces a disfrutar de la sobriedad que impera en las procesiones con sus “papones  pujando los pasos”. Para los no leoneses, traduzco... son los cofrades llevando a hombros las imágenes.

El otro aspecto importante, en León, es la parte gastronómica… Sólo de pensar en la cecina (la tradicional, de vaca, y la, menos conocida, pero, para mí, aún más sabrosa, de chivo),  la lengua curada, el chorizo entrecocido, etc. me empieza a entrar un hambre tremenda.

Y, cómo no, iré a “matar unos judíos”...Que nadie se asuste, que esta tradición consiste en beber vasos de sangría (allí la llamamos limonada), yendo de bar en bar, con la equivalencia siguiente: 1 limonada = 1 judío. La zona más típica para esta “matanza” es el Barrio Húmedo, cercano a la catedral (la más bonita del mundo), lleno de bares y que, desde hace unos años,  pasó a ser peatonal, con el consiguiente beneficio para actividades como la aquí descrita.

Y todo esto, lo haré en compañía de los amigos que todavía me quedan allí y, también, con los que, como yo, vuelven a León por estas fechas.

Por tanto, durante unos días, estaré sin escribir en el blog porque me voy, también, de “blogovacaciones”. Así que, temporalmente, dejaré de ser blogger para ejercer de leonés.

Nos queda John Lennon

ETA ha asesinado a una persona en Mondragón. No quiero saber nada de los políticos...El sufrimiento está en una familia y unos amigos de Isaías Carrasco. Están en nuestros corazones tristes...para siempre.

Entonces, ¿qué?. Sólo nos queda John....Sólo nos queda John Lennon

Podréis decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día os unáis a nosotros,
Y, así, el mundo vivirá como si fuera uno

Siempre nos quedará Madrid

Cada vez que vienen antiguos compañeros  de universidad y amigos  a Madrid y, me refiero, obviamente,  a aquellos que no lo hacen tan habitualmente como quisieran (son sus palabras, no las mías), me dicen lo diferente que está respecto a aquellos “tiempos gloriosos”, pero, al mismo tiempo, manteniendo lo bueno que siempre tuvo y ellos recuerdan.

Y las diferencias, les parecen a ellos,  son la cantidad de infraestructuras que han mejorado el tráfico y las comunicaciones, la recuperación de grandes zonas que estaban sucias y deterioradas, la limpieza en “metro y buses”, etc.

Y, además,  Madrid, conserva esa alegría, ese ambiente abierto a gente de todo tipo que sólo quiere pasárselo bien, esos restaurantes de “siempre” y todos esos nuevos que innovan constantemente, esa “marcha” nocturna con locales para todas las edades, etc.  Así  que, a pesar de las incomodidades que toda gran ciudad tiene, acaban diciendo que te envidian por vivir en Madrid.

En estos días de campaña electoral, donde unos, los del PP, intentan que la gente de izquierda dude de Zapatero y no vaya a votar, mientras los otros, los del PSOE, intentan, no sólo estos días sino siempre, que el nivel de educación y cultura sea el más bajo posible para que no comprendan la situación  y les voten a ellos (recordemos el Informe PISA …) y, por otro lado, recurriendo a la anti-demócrata “cantinela” del voto útil, cada vez me intereso menos por la “macropólitica” nacional y más por la “micropolítica” local y regional, que cada vez me afecta en mayor grado en mi vida diaria…hasta, increíblemente, en mis impuestos.

Por eso, cuando vemos cosas tan alucinantes como un ex-presidente de gobierno insultando al candidato de la oposición, muchos nos repetimos, recordando a Rick Blaine- Humphrey Bogart en Casablanca, “SIEMPRE NOS QUEDARA MADRID”

Con la ayuda de los amigos...

Cuando cumples años, te das cuenta de cómo va cambiando tu forma de ver la vida.

Hace tiempo, cuando tenía veinte y pocos años, un amigo, al que ahora veo poco, tenía una novia que ya estaba trabajando y, además, sus padres continuaban dándole dinero para sus gastos, mientras el continuaba con sus estudios de Arquitectura. Un día me dijo que “lo habían dejado” y, como ella era muy “maja”, le pregunté por qué. Su respuesta, que nunca he olvidado, fue: “ella tiene dinero y no tiene tiempo, mientras que yo tengo mucho tiempo, pero poco dinero”.

Esto me sirve, como ejemplo, de que, a veces, hay personas que van desacompasadas con su edad. No voy a entrar, en el caso anterior, a juzgar quien de los dos estaba “fuera de sitio”, pero sí puedo hablar como pienso actualmente sobre la gente, como yo, que está en el entorno de los 50 ± 5 años.

En mi opinión, cuando uno llega a este punto de la vida, debe tener ya una madurez comprobable. Desgraciadamente, a mi alrededor, me encuentro con amigos y conocidos que no la han alcanzado. Ya sé que las circunstancias vitales de cada uno influyen en “como te va la vida”, pero, pienso, que cada uno tiene mucho que ver con su propio destino.

Si me pedís en qué punto del “camino”, creo yo que, deberíamos estar os lo digo en una frase: “Haz lo que quieras, que ya pasó la época de haz lo que puedas”. Por supuesto, en su justa medida. Os pondré varios ejemplos.

Si no puedo, al menos, una vez al mes irme a comer con los amigos con una larga sobremesa y no volver a trabajar por la tarde, es que nos hemos equivocado (en este caso, mis amigos y yo) en la empresa, en el puesto de trabajo o en algo.

Igualmente, si no puedo dedicar un rato al día a hablar con “mi gente”, leer sus blogs, etc., o irme de viaje un par de fines de semana “largos” al año (de jueves a lunes) aparte de los “puentes” y vacaciones reglamentarios, es que algo falla.

Otro ejemplo. Si paso por delante del escaparate de una tienda y veo algo que me gusta, para mí o para regalar, tengo que poder entrar y comprarlo sin ningún problema.

Ahora vamos con lo que decía, más arriba, de la “proporción” o de la “justa medida”. Las comidas con los amigos no tienen que ser en Zalacaín o El Bulli, no tengo por qué pasarme horas hablando por el móvil con los amigos mientras estoy trabajando, los fines de semana, que me “escaqueo”, no tienen que incluir el día de una reunión muy importante y, por supuesto, cuando hablo del “shopping”, no me estoy refiriendo a cuando paso por delante de un concesionario de Ferrari.

Claro que para poder hacer cosas como las que aquí cuento, hay que tener trabajo y amigos, pero es que si no tienes de eso…todo es mucho más difícil.

Por todo esto, me entristece ver personas que sólo trabajan y nunca tienen tiempo para nada más o, por el contrario, tienen tiempo de sobra, pero no pueden disfrutarlo porque no pueden gastar lo suficiente para conseguirlo. Seguro que vosotros, también, conocéis varios casos…A ver si les podemos echar una mano…

Caminos sinuosos de unos de Caminos

El viernes pasado nos reunimos, a comer, siete buenos amigos que éramos compañeros en la Escuela de Caminos. Mantenemos muchos contactos bilaterales, pero, hacía tiempo, que no teníamos uno multilateral.

Ahí estaban Jesús, con mucha prisa porque se iba a esquiar el fin de semana, José, tan moderado como siempre y que tenía que “rematar” la organización del cumpleaños de su hija de ocho años con casi cuarenta amiguitos, Antonio, el hombre tranquilo, que es el único de nosotros que lleva en la misma empresa desde el principio, pero, que hace diez años, se fue cuatro a trabajar a Canadá y nos recordaba que allí, en Fredericton, (que así se llama la ciudad donde vivió) había trabajado a ¡cuarenta cinco grados bajo cero!.

Vinieron Pepe, desde Sevilla, que es el que menos se deja “ver” por Madrid, hablándonos de sus “chicas”, es decir, de su mujer y sus cuatro hijas, que sois unos mal pensados y Luis, desde Pamplona, el único empresario y con mil historias que contar como la de la deuda que mantiene con su empresa un ayuntamiento gobernado por ANV y que, cuando intenta cobrarles, le dicen que ellos, los de ANV, no están acostumbrados a pagar sino a cobrar…el impuesto revolucionario, se entiende.

Y, por fin, Fernando, con el que me veo más, que nos contó que ha decidido dejar la empresa donde trabaja y buscar otros horizontes profesionales... ya era hora, añado yo,  tendría que haberlo hecho hace más de un año, pero…más vale tarde que nunca.

Y por supuesto, allí estuve yo. Mayor que ellos, pues tuve unos años, cuando era “juvenil”, que estudiaba poco y “salía” mucho, por lo que me alcanzaron en cuarto de carrera y que, además, de hablar de muchas cosas, les dije que me aplicaría en labor de cronista del encuentro.

Aunque, como digo, tocamos muchos temas, lo más comentado fue todo lo relacionado con nuestro presente y, sobre todo, futuro profesional. En mayor o menor medida, todos estamos afectados por las decisiones empresariales, por nuestros jefes directos, por el equipo que colabora con nosotros, etc.

Varias veces he escrito algún post sobre la “vida” en la empresa, pero considero que hay un asunto prioritario, cuando trabajas por cuenta ajena (en nuestro grupo de “old mates”, todos menos Luis), que es saber cuando ha llegado el momento de “salir” y pensar en otros “caminos”...nunca mejor dicho en nuestro caso. Así que os remito a mi post “Seguridad vs. Libertad”, en que escribía sobre ello.

Esta es la “mini-crónica” de una comida muy agradable y divertida que, por supuesto, nos comprometimos a repetir más asiduamente y, en la que dentro de las diversas opiniones que mantenemos sobre los diferentes aspectos de la vida, todos coincidimos, además de en otras muchas cosas, en que Zapatero no puede seguir ni un día más allá del nueve de Marzo si queremos que España vaya mejor.

Pasarlo bien...en Santiago de Compostela

Estuve ayer en Santiago de Compostela. Como siempre que he ido, la vi como una de las ciudades más bonitas que hay y donde, además, siempre se come bien.

El viaje estaba motivado por una reunión en la Consejería de Medio Ambiente del gobierno autonómico, pero no os voy a aburrir con asuntos de negocios.

Lo mejor del viaje fue una comida con mi amigo Toncho, con el que, dado que vive allí, no me veo tanto como a los dos nos gustaría. Es un compañero del  Colegio Mayor Mendel del final de los años setenta. Como podéis imaginar la cantidad de recuerdos y anécdotas llenaría páginas, pero tampoco os voy a “dar la paliza” con eso.

Lo que quiero contaros es, en primer lugar, que lo de “no nos vemos nunca porque no hay tiempo” que se argumenta frente a los amigos no es, ni mucho menos, siempre cierto. En el caso de ayer, con una simple llamada el día anterior, el reajustó su agenda, yo retrasé un par de horas mi vuelo de vuelta y ya está. Claro, hay que poner voluntad, si no…

Dentro de la conversación que tuvimos, llegamos a dos conclusiones que, aunque obvias y de sentido común, me apetece escribirlas aquí. La primera es que, según nos vamos haciendo mayores (ambos acabamos de “pasar” los cincuenta…), el bien más preciado es el tiempo. Por lo menos, muchos de nuestra “quinta” que conozco, hace años que pensamos así. No queremos más dinero, ni coches mejores, ni vacaciones exóticas,…lo que queremos es poder disfrutar de la vida con pequeñas cosas que nos hacen sentir de maravilla. Claro que estamos en un mundo lleno de envidiosos y, curiosamente, esa gente mira y desea los bienes materiales ajenos mucho más que el tiempo disponible. Son “gestores de stocks”: Tengo X, me voy a comprar Y, me voy a esquiar a Z,…Además, si no lo cuentan, parece que no fuera suyo.

Otra idea interesante que ambos suscribimos es que, para vivir con una mujer (supongo que desde el lado de las mujeres, ocurrirá lo mismo respecto a vivir con un hombre), es muy importante, cuando llegas a la madurez, estar de acuerdo en los llamados “asuntos operativos”. O dicho de otra manera, hay que parecerse mucho en educación, gustos, diversiones, etc. La pasión va disminuyendo, los hijos van creciendo y cada vez importa más la convivencia pacífica, pero, sobre todo, divertida. La frase “¡qué bien lo pasamos juntos!” tiene que ser muchas veces repetida…Será un síntoma de armonía, felicidad y, casi seguro, amor mutuo.

Como veis, nos dio tiempo a hacer alguna reflexión “seria” como las que aquí expongo, aunque también nos reímos un montón. Además, nos levantamos de la mesa, con el compromiso de pasar un fin de semana en La Coruña con nuestras mujeres, incluyendo golf en La Zapateira y, por supuesto algún percebe que otro.

Gracias, Toncho, por los buenos momentos pasados y, ya sabes, lo que acordamos: ¡Hay que pasárselo bien!

Holanda: Limpia, pero triste

Aunque he ido varias veces a Holanda, en estos dos últimos días que he estado allí, he observado algunas peculiaridades que voy a comentar.

Una de las cosas más llamativas es el tremendo número de bicicletas. Aunque no se conocen datos exactos, la estimación es que hay casi veinte millones de “bicis” en un país con dieciséis millones de habitantes. Todos los niños van en bici al colegio, las universidades tienen enormes “biciparkings”, … Por supuesto, la orografía holandesa, ya que es muy llana, facilita este medio de locomoción, pero, también, las infraestructuras, con “carriles” para bicis, que, por cierto, tienen preferencia siempre frente a los coches, ayudan. Curiosamente, casi nadie lleva casco…luego, debe haber muy pocos accidentes.

Hablando de infraestructuras, todas las carreteras y autopistas están “rodeadas” por  pantallas acústicas que protegen del ruido a las personas que viven en sus márgenes. También es extraño, para nosotros, ver el enorme tráfico de barcos a través de la red de canales.

Otra cosa sorprendente es el poco ruido que hay, incluso en sitios como restaurantes. En la cena del jueves, con más de cincuenta personas en el local, las conversaciones eran “en cada mesa” y no, como, a veces, parece en España, “entre las mesas”. Curiosamente, la gran mayoría de las conversaciones eran en inglés, como corresponde a una población pequeña con un idioma no extendido fuera de allí. Asimismo, toda la información relevante está, también, en inglés, sin que esto signifique que renuncian a nada. Vamos, que me recordaba a Cataluña y su permisividad con el castellano…pero, al revés.

En el ámbito cultural, tienen, también, sus peculiaridades, como el tiempo y cuidados que dedican a las flores y plantas o a los pájaros.

Vamos, que aquello es una maravilla…Pues no tanto. El clima es frío y húmedo, con un montón de días grises. La mayoría de los holandeses son unos “cabezas cuadradas” que no cambian de opinión ni “a tiros” y, además, se ríen poco.

Y luego, la comida. La cultura gastronómica es inexistente y comen, sólo, por ingerir las calorías necesarias para sobrevivir y…pedalear. Como ejemplo, tanto el primer como el segundo día he comido, a mediodía, dentro de la empresa donde tenía varias reuniones. Como allí es costumbre, los “víveres” consistían en bocadillos. Pues bien, los dos días, el número e ingredientes de los “bocatas” han sido los mismos. Para tres personas, doce unidades, con una distribución irregular y no fácil de repartir, ya que había tres de rosbif, dos "croissants" vegetales, dos de pavo, dos de jamón york, uno de salmón, uno de salami y uno de queso. El segundo día, sentí una sensación parecida a la de Bill Murray en aquella divertida película de “Atrapado en el tiempo” donde todas las mañanas se despertaba con una canción preciosa de Sonny & Cher.

Así que, mi conclusión es que merece la pena aprender de gente como los holandeses en algunos temas (es admirable lo limpias que están las calles, por ejemplo), pero se vive mucho mejor en España…o, al menos, eso me parece a mí.

Cosas que les pido a los Reyes Magos

- La concienciación de la clase política, alejada de las inquietudes de los ciudadanos y ajena a sus problemas, entendiendo que están para gestionar España, con la financiación de nuestros impuestos. Se llenan la boca con palabras que no dicen nada y prometen cosas que ni siquiera piensan cumplir. Intolerantes con la Iglesia o las Víctimas del Terrorismo y muy tolerantes con los separatistas (que, casi todos los días, proponen delitos como convocatorias de referendums), los inmigrantes ilegales, los fundamentalistas islámicos o los dictadores como Chávez o Castro.  El Congreso y el Senado son espectáculos patéticos y en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas encontramos corrupción y amiguismo.

- El aumento del nivel cultural que es bajísimo. La gente no lee ni escucha música que no sea la de moda en ese momento. De museos, exposiciones, etc. ni hablamos. El sistema educativo es penoso y, en muchos casos, en manos de gobernantes nacionalistas que sólo quieren que se estudie en lenguas que hablan unos pocos (ellos) sin importarles lo que se estudie, salvo, eso sí, una historia que ellos han reescrito y que dice que el resto de los españoles somos muy malos…mientras, el nivel de inglés sigue siendo pobrísimo.

- La  autofinanciación de los “culturetas”, divididos en dos grandes grupos; por un lado los del cine, viviendo de la subvención constante y obligatoria que el gobierno hace pagar a todos los españoles, sin olvidar que obliga a medios de comunicación a invertir un porcentaje en producir cine español, y a las salas de cine a tener que proyectar otro porcentaje anual de cine español y, cuyo resultado son, salvo algunas excepciones, cada día más escasas, películas que sólo les gustan a ellos  que, eso sí, se  quejan mucho del cine americano,  “superpalo”, pero que a la mayoría nos gusta mucho más y, además, no subvencionamos. Y, por otro lado, están los “grandes músicos y grupos musicales”, aunados la mayoría de ellos bajo la SGAE y otras entidades similares, que no dudan en machacarnos con un canon indiscriminado e inconstitucional para lucrarse. Ambos grupos coinciden en dos cosas: Apoyan al gobierno de izquierdas que les subvenciona y legisla para su enriquecimiento y piensan que nosotros somos unos piratas.

- La independencia de los medios de comunicación, totalmente alineados políticamente, por lo que encontrar información veraz es cada vez más difícil. No se ocupan, prácticamente, nada de la cultura (no me refiero, obviamente, a la de los “culturetas”), pero  dedican horas y horas a talk-shows, reality-shows, famosos y famosillos, etc. Cómo decía un compañero mío de colegio, los políticos y periodistas deberían ser especies a extinguir (Pido perdón a los miembros de ambos gremios)

- El consumismo sólo por aparentar, aunque sea endeudándose “hasta las cejas”. La gente no se compra cosas porque las necesiten o le gusten, sino para que se las vea el “vecino”. En cada esquina se ve un Q7, X5 o similar, la “campaña de navidad” de los centros comerciales empieza en Octubre y acaba en Marzo, etc.

- La desaparición de la violencia en todas sus manifestaciones: De género, para robar, el terrorismo, juvenil, etc. Gastamos mucho dinero en “chuminadas” como estudiar formas de  reducir el consumo de agua en La Moncloa, que se podría utilizar en educar en la paz y perseguir a los violentos.

Sé que es difícil que los Reyes me “traigan” todos estos regalos, pero, como he sido bueno, no pierdo la esperanza…así que le voy a dar la carta a un paje de “sus majestades”.