Blogia

EL INTERMEDIARIO

La libertad de los españoles

Hace más de tres meses, Javier Rupérez escribía, en el periódico ABC, este fenomenal artículo. Ahora que se acercan los debates electorales, me gustaría (y estoy convencido que, también, a otros muchos) que los dos candidatos a presidir el Gobierno de España definieran, con claridad meridiana y de una vez por todas, su posición frente las demandas de los nacionalistas, soberanistas, separatistas, independentistas o como coño quieran ellos autodenominarse.

Nosotros, como Javier Rupérez dice, les consideramos enemigos de la libertad de los españoles y, por tanto, esperamos firmeza por parte de nuestros gobernantes. Por su interés y actualidad, reproduzco aquí el magnífico “ejercicio de reflexión” de Javier (los subrayados son míos):

“Salimos del franquismo con un empacho de patriotismo «español» y con la conciencia de que, si queríamos superar generaciones de conflictos con la periferia, amén de otros de raíz más ideológica, debíamos concebir una España unida y al tiempo plural. El título VIII de la Constitución no es otra cosa que el resultado de aquel esfuerzo, y la muestra patente de que los constituyentes, y la inmensa mayoría del pueblo español, tenían la mirada puesta en fórmulas que definitivamente ayudaran a superar las razones de tantos conflictos fratricidas surgidos en nuestra piel de toro.

No fue fácil llegar a la fórmula del «Estado autonómico», como tampoco lo había sido el pacto para la instauración de la Monarquía parlamentaria y, en general, como tampoco había sido un camino de rosas todo el trayecto de la negociación que habría de culminar en la Constitución de 1978. No faltaban los miedos a lo que, a la postre, no tenía más remedio que ser un experimento. Muchos temían que, por encima de otros riesgos, el más grave tenía como centro la misma unidad de España. Sectores de la derecha política y social hicieron valer sus aprensiones por medio de una fórmula que lo decía todo: «prefiero una España roja a una España rota». Tanto era el amor que se decía profesar por la patria que se prefería verla en manos de los enemigos ideológicos que dividida en manos de los otros enemigos, los separatistas. Luego resultó que los «rojos» no eran tan carmesíes como la dictadura los había pintado y que España, se pensaba, era mucha España como para desaparecer en manos de unos cuantos vociferantes independentistas periféricos, vascos o catalanes.

Pero, treinta años después, los «rojos», perseguidos por sus eternos ensueños progresistas y reclinados sobre las urgencias matemáticas del mantenimiento del poder, ya no garantizan una sola España. Aunque fuera roja. Y los que la quieren rota, nacionalistas de toda laña y especie, se frotan las manos pensando que el horizonte mítico de la independencia ha llegado a convertirse en una realidad al alcance de la mano. Son multitud los españoles que viven con angustia la brutalidad de ese dilema, por mucho que desde las tribunas públicas se intente calmar su inquietud con los reclamos habituales -la fortaleza de las instituciones, la voluntad gubernamental de hacer cumplir la ley, el rechazo del alarmismo-. Las pruebas en contrario comienzan a ser abrumadoras y constituyen el alimento diario de la hemeroteca todavía nacional.

En aras del éxito que tantos, a derecha e izquierda, quisieron para el texto constitucional el común de los ciudadanos, que sentían la nacionalidad española como algo natural y espontáneo, rebajaron en unos grados los decibelios de sus proclamaciones patrióticas, de manera que nadie en la diversidad pudiera sentirse ofendido ante la proclamación de la unidad. Guiados por la misma prudencia, se profundizó en la aplicación del Título VIII de la Constitución hasta el extremo de convertir la otrora centralizada España en un país federalizado que no osa decir su nombre. Por las mismas púdicas razones la falta de respeto, el insulto o simplemente la ignorancia de los símbolos de la Nación han sido deliberadamente minusvalorados, como lo han sido las cada vez más frecuentes expresiones denigratorias de la realidad histórica española y de los que se sienten herederos de ella. Pero tantas y tan honestas muestras de voluntad de colaboración y solidaridad no sólo no han conseguido satisfacer a la fiera siempre insaciable de las reivindicaciones nacionalistas sino que han sido interpretadas como patente signo de debilidad y preludio del éxito para el siguiente asalto. Ante él nos encontramos.

Es cierto que los nacionalistas han mantenido hacia el texto constitucional una profunda deslealtad. Lo que para la inmensa mayoría de los ciudadanos era un punto feliz de llegada, para ellos no era otra cosa que un punto de partida. Pueden haber diferido en sus tácticas pero nunca en la estrategia, resumida en un solo vocablo: independencia. Convendría que todos los españoles constitucionalistas interiorizaran ese dato, tantas veces puesto en duda o arteramente ocultado, no para escandalizarse ante el mismo, ni siquiera para reprochar las patentes infidelidades, sino simplemente para actuar en pleno conocimiento de, y en consonancia con, la realidad circundante. En este caso concreto, con lo que sin ninguna duda cabe deducir del comportamiento nacionalista. Y, sin ánimo profético aunque con alto grado de certidumbre, cabe predecir lo que los tales tienen en mente: sedicentes e ilegales consultas populares, algaradas consiguientes, sin excluir el uso de la violencia, desobediencia civil, reclamación de envolvimiento internacional, eventual llegada a las Naciones Unidas y/o a la Unión Europea, dictamen de partición, calco del caso yugoeslavo. No es errar demasiado esperar que los nombres de Montenegro y Kosovo -y por supuesto de Checoslovaquia y eventualmente Bélgica- formen parte preeminente del vocabulario nacionalista en los próximos meses. Convendría que nadie se llamara a engaño al respecto, pensando que las instancias internacionales van a defender la integridad española en un recurso de última instancia.

La única instancia que cabe es la primera, la que corresponde a los mismos españoles. Lo demás sería caer de nuevo en el engaño bienintencionado y autocomplaciente.

Frente a ese panorama no cabe utilizar de nuevo la calificación de catastrofistas a los que así lo definen -el lobo definitivamente ha llegado y a lo que parece con hambre y con prisas-. Tampoco reivindicar un rancio patriotismo de guardarropía, antañón y periclitado. Cabe reivindicar, defender, promover la España constitucional. Es esa la mejor forma, la única forma posible, del patriotismo español. No es la versión reduccionista del patriotismo constitucional sino la reclamación exacta, justa, benévola pero también inmisericorde del sistema de obligaciones y derechos que encierra la Constitución española del 78. Es el cumplimiento de la ley en el marco del Estado de Derecho. La Constitución no es inmutable pero las mutaciones constitucionales que desde las orillas nacionalistas se demandan no son tales. Encierran, pura y simplemente, un deseo de acabar de raíz con lo que durante quinientos años hemos venido conociendo como la Nación española.

A lo largo de los siglos la idea y la realidad de España ha conocido alternativas no siempre acordes con la visión más ilustrada y abierta de lo que la época ofrecía. La España de 1978 tiene una gran diferencia y ventaja sobre todas las demás: es la España que definitivamente consagra la libertad de los españoles. La defensa de la Constitución de 1978, la defensa de la España que hoy conocemos, es también la defensa de la libertad de todos sus ciudadanos. Y, de la misma manera, los que hoy vociferan contra España, sus instituciones, sus leyes, son los enemigos de nuestra libertad, fascistas de reciente ralea, provincianos del sempiterno y aldeano casino, reencarnación de aquellos que sólo saben rellenar la oquedad que habita su cabeza con otra cosa que no sea el mundo jibarizado de las superioridades raciales, las diferencias lingüísticas o los sistemas neomedievales de patronazgo y clientela. Bienvenida sea la grandeza de la España constitucional permitiendo a esos tales la libérrima expresión de sus ideas, aun sabiendo que ellos nunca la tolerarían. Imprescindible la fortaleza democrática y solidaria para hacerles frente.

Estamos en hora tardía. La osadía de los enemigos de la Constitución, de España, de la libertad no siempre ha encontrado la firmeza necesaria por parte de sus defensores. Pero la reacción, que debe ser pronta y contundente, tiene todavía margen para la eficacia. Hoy es siempre todavía. ¿Todavía”

Javier Rupérez tiene a sus espaldas una larga trayectoria diplomática que comenzó a finales de la década de los sesenta en las embajadas de Etiopía, Polonia y Finlandia. Además ha sido embajador de España ante la OTAN.

Durante su paso por la política, fue diputado o senador entre 1979 y 2000, primero por UCD y, posteriormente, por el Partido Popular.

De vuelta en la diplomacia, de 2000 a 2004 fue embajador de España en Washington y desde entonces,  hasta 2007,  alto funcionario de la ONU.

Caminos sinuosos de unos de Caminos

El viernes pasado nos reunimos, a comer, siete buenos amigos que éramos compañeros en la Escuela de Caminos. Mantenemos muchos contactos bilaterales, pero, hacía tiempo, que no teníamos uno multilateral.

Ahí estaban Jesús, con mucha prisa porque se iba a esquiar el fin de semana, José, tan moderado como siempre y que tenía que “rematar” la organización del cumpleaños de su hija de ocho años con casi cuarenta amiguitos, Antonio, el hombre tranquilo, que es el único de nosotros que lleva en la misma empresa desde el principio, pero, que hace diez años, se fue cuatro a trabajar a Canadá y nos recordaba que allí, en Fredericton, (que así se llama la ciudad donde vivió) había trabajado a ¡cuarenta cinco grados bajo cero!.

Vinieron Pepe, desde Sevilla, que es el que menos se deja “ver” por Madrid, hablándonos de sus “chicas”, es decir, de su mujer y sus cuatro hijas, que sois unos mal pensados y Luis, desde Pamplona, el único empresario y con mil historias que contar como la de la deuda que mantiene con su empresa un ayuntamiento gobernado por ANV y que, cuando intenta cobrarles, le dicen que ellos, los de ANV, no están acostumbrados a pagar sino a cobrar…el impuesto revolucionario, se entiende.

Y, por fin, Fernando, con el que me veo más, que nos contó que ha decidido dejar la empresa donde trabaja y buscar otros horizontes profesionales... ya era hora, añado yo,  tendría que haberlo hecho hace más de un año, pero…más vale tarde que nunca.

Y por supuesto, allí estuve yo. Mayor que ellos, pues tuve unos años, cuando era “juvenil”, que estudiaba poco y “salía” mucho, por lo que me alcanzaron en cuarto de carrera y que, además, de hablar de muchas cosas, les dije que me aplicaría en labor de cronista del encuentro.

Aunque, como digo, tocamos muchos temas, lo más comentado fue todo lo relacionado con nuestro presente y, sobre todo, futuro profesional. En mayor o menor medida, todos estamos afectados por las decisiones empresariales, por nuestros jefes directos, por el equipo que colabora con nosotros, etc.

Varias veces he escrito algún post sobre la “vida” en la empresa, pero considero que hay un asunto prioritario, cuando trabajas por cuenta ajena (en nuestro grupo de “old mates”, todos menos Luis), que es saber cuando ha llegado el momento de “salir” y pensar en otros “caminos”...nunca mejor dicho en nuestro caso. Así que os remito a mi post “Seguridad vs. Libertad”, en que escribía sobre ello.

Esta es la “mini-crónica” de una comida muy agradable y divertida que, por supuesto, nos comprometimos a repetir más asiduamente y, en la que dentro de las diversas opiniones que mantenemos sobre los diferentes aspectos de la vida, todos coincidimos, además de en otras muchas cosas, en que Zapatero no puede seguir ni un día más allá del nueve de Marzo si queremos que España vaya mejor.

Otra campaña electoral

Parece que aprovechando que todo el mundo habla de la campaña electoral, Ramón Calderón ha decidido empezar la suya.

Y es que el rumor de que va a convocar elecciones al final de esta temporada cobra más fuerza cada día. Con la Liga prácticamente ganada, y si llega la “Champions” (ojala que sí que yo soy madridista) no digamos, los socios irán a las urnas. Además, tiene la excusa de que con todo aquel lío de los votos por correo, lo mejor es volver a votar.

Aunque recordando como Lorenzo Sanz perdió las elecciones a pesar de haber ganado la Copa de Europa, Calderón quiere apuntalar aún más su victoria. Para ello ha acordado firmar un contrato “vitalicio” a Casillas, Raúl y, posteriormente, “apretado” por la prensa, a Guti.

En realidad no es tan vitalicio….Lo que se ha hecho es ampliar el contrato del  “7” en un año, hasta 2011, y el del portero en seis, hasta 2017, añadiendo una cláusula que dice que, si juegan más de treinta partidos en el año que acaban su relación contractual,  renovarían un año más de forma automática. Y lo mismo para años sucesivos. Se supone que, en el caso de Guti, se llegará a algo similar a lo Raúl.

Si uno lo piensa un minuto, se da cuenta que el Presidente quería, sobre todo, una foto, porque las consecuencias prácticas son escasas. Si el jugador no está a gusto y se quiere ir, se irá como hemos visto en otras ocasiones (Ronaldo, Eto’o, Figo,…) y si el club lo quiere traspasar, también lo hará, aunque sea perdiendo dinero.

Así que, probablemente, los más beneficiados han sido el representante de los jugadores y, como decía arriba, Calderón. Desde el punto de vista de los socios, son jugadores muy queridos, aunque, en este momento, cada uno  lo es por diferentes motivos, además de su aportación que nadie duda a los éxitos recientes del Madrid. Casillas porque es el yerno que todas las madres quisieran tener, Raúl porque no lo llevan a la selección española y Guti….porque, a veces, es genial, aunque otras la “líe”. Por tanto, el que estos símbolos hayan elegido permanecer en el equipo hasta su retirada es muy beneficioso para un presidente que, además, lo ha “vendido” como que se quedan toda la vida.

Sólo dos cosas más. Una que no debemos olvidar que, aunque grandes madridistas, estos tres jugadores reciben anualmente millones de euros del club. Y la otra que, a pesar de todo,.... ¡HALA MADRID!

Las reglas del juego

No se saben ni las reglas del juego más elementales… En la campaña (y en la precampaña, y en la pre-precampaña, y…) lo que se debe plantear es lo siguiente:

Cuando el Presidente del Gobierno decide presentarse a la reelección, debería explicar que es lo que ha hecho y los éxitos que ha conseguido y la Oposición tendría que criticar los fallos del gobierno en los cuatro años anteriores y,asimismo, tendría que hacer sus propuestas para la mejora de la vida de los españoles.

Pues, aquí, lo que está ocurriendo es lo contrario. Los socialistas no explican nada y se limitan a criticar las propuestas de la Oposición y a descalificar al candidato popular. De hecho, me cuentan que Zapatero, en la entrevista de hace unos días con el “servil” Gabilondo, repitió la palabra Rajoy más que ninguna otra.

Pero no acaba aquí la cosa…Además, los Blanco, Rubalcaba, etc. no paran de recordar los tiempos del gobierno del PP desde 1996 a 2004. Y esto sí es insólito…¿Alguien se imagina al Partido Republicano pidiendo cuentas a Obama y Clinton por su defensa de la esclavitud antes de la Guerra Civil o por la entrada en la Guerra de Vietnam  o al Partido Demócrata responsabilizando a McCain por el Watergate?

Además la mayoría de estos personajes del PSOE han defendido y formado parte de  gobiernos de Felipe González implicados en asuntos de corrupción y en el GAL. Así que calladitos estarían más guapos... Pero, ellos piensan que, en España, la democracia es una “patente” de la izquierda y, por tanto, tienen derecho hasta, incluso, a robar.

Por todo ello, la gran mayoría de los ciudadanos reclamamos a los políticos que cumplan con el papel que, cada uno, tiene asignado en un régimen democrático. Los que gobiernan que presuman de sus logros y, si quieren, silencien sus errores y los que quieren gobernar, que descubran los errores cometidos y propongan como corregirlos, y como elevar nuestro nivel de vida.

Fernández....go home, please

Hay un personaje en la España actual que ha conseguido que se hable poco de él, pero que se está haciendo rico desde su posición al frente de CRTVE mientras la “Corporación”, que el preside, se empobrece.

Como íntimo amigo de ZP, Luis Fernández, colocó en puestos de responsabilidad con contratos millonarios a sus “colegas”, despreciando al equipo humano que había en RTVE, basándose en que no se fiaba de ellos. Entre los “colocados” había accionistas de productoras que, como no podía ser menos, han recibido y reciben el encargo de producir una gran parte de la programación. Le recuerdo al Presidente de la “Corporación” que está incumpliendo uno de los acuerdos a los que llegó con los sindicatos de que hubiera un número mínimo de horas de producción propia…aunque, con la “pasta” que se deben estar repartiendo no le debe importar demasiado este incumplimiento.

Pues bien, acaba de liar una “buena”. Decidió que no se negociaba el nuevo convenio colectivo hasta después de las elecciones del 9 de Marzo, basándose en que, dependiendo del resultado, ya se vería cual era la oferta que se podía hacer. Eso sí, mientras tanto, él mismo y sus directivos (¡28!) se repartían unos bonus entre 30.000 y 50.000 euros cada uno, en base a que RTVE había tenido superávit.

Indagando en las cuentas ante la sorpresa que me produjo esa noticia, veo que dicho “éxito” se debe a una gran venta de activos (sedes de RNE, edificios, etc.) y no a la gestión de la compañía. Además, recuerdo que el actual Director General de Patrimonio de RTVE fue el arquitecto de Patrimonio del Estado encargado, entre otras ocupaciones, de la reforma de los cuarteles de la Guardia Civil y accionista principal de tres inmobiliarias, así que ya nos podemos imaginar el resto.

Esta práctica de “maquillar” las cuentas con ventas de activos que, a veces, las empresas que cotizan en Bolsa emplean para mantener la cotización, carece de sentido en una empresa pública.

Claro, que ahora, ante una amenaza de huelga para el día 7 de Marzo, último de la campaña electoral, junto con una llamada de la vicepresidenta, ya empieza a recular y dice que comenzará las negociaciones con el comité de empresa. Del reparto de dinero con los “amigotes”, no ha dicho nada.

Algunos pensarán que el tal Luis Fernández no es tan amigo de Zapatero como yo digo…así que voy a daros un ejemplo. En plena deriva nacionalista del Presidente del Gobierno, con apoyo incondicional a la reforma del estatuto catalán,  “nuestro hombre de CRTVE” se presentó en una de sus habituales cenas en La Moncloa con una propuesta insólita: las emisoras de la radio pública RNE se llamarían sólo “radio nacional” y se suprimiría la palabra “España”…ajustándose a la línea “zapateril” de evitar nombrar a nuestra nación,  La campaña publicitaria institucional “Gobierno de España” abortó este cambio de denominación para el cual ya había tenido trabajando a profesionales de Prado del Rey durante muchas horas.

Luis Fernández, del que no pongo en duda su capacidad como periodista, es, como la mayoría de su equipo, un directivo "amateur", sin conocimientos suficientes para dirigir ninguna empresa...así, que "go home, please"

Cambio estratégico vs. Equipo Humano

Cada vez me encuentro, más a menudo, con empresas (y otras instituciones) que cometen un error empresarial de base y que, además, si lo pensaran un tiempo mínimo, seguro que se darían cuenta y rectificarían: Tratan de hacer “cosas nuevas” con un “team” que no está preparado para hacerlas.

Cuando vamos a crear una empresa, lo que hacemos es estudiar el mercado y sus variables, ver a que clientes nos dirigimos, decidimos la estrategia a seguir y, entonces, adaptamos el equipo humano a esas necesidades, contratando los perfiles adecuados, etc. Esto, también, es la práctica adecuada cuando empezamos un nuevo negocio o división dentro de una gran empresa.

Pero hay una situación mucho más habitual que la anterior y es cuando la empresa ya está en marcha. En ese caso, lo que debemos hacer es mirar que está ocurriendo en el mercado, como está cambiando, qué acontecimientos se están produciendo y, con todos esos datos y, antes de tomar ninguna decisión estratégica, nos fijamos en nuestra empresa y nuestras capacidades de acuerdo con el grupo humano con el que contamos. Entonces y sólo entonces, estaremos en condiciones de decidir como adaptamos nuestra estrategia a lo que hemos visto hay fuera y a lo que tenemos dentro de nuestra compañía.

Pensemos que si hemos hecho bien el primer supuesto, en el momento de arrancar el negocio, puede ocurrir que un cambio drástico no pueda ser llevado a cabo por las mismas personas que, inicialmente, incorporamos a nuestra organización.

No voy a nombrar ninguna empresa que haya intentado o esté tratando de cambiar su estrategia sin tener en cuenta lo anterior, pero muchos malos (o no tan buenos) resultados financieros vienen de un error “de página uno de manual” como el que acabo de contaros.

Pero, en cambio, sí os puedo poner un par de ejemplos “no empresariales” donde se puede ver lo que ocurre cuando no se sigue el procedimiento correcto.

En primer lugar, os pongo el caso de un equipo de fútbol como el Real Madrid en los últimos años con cambios constantes en su banquillo. Un entrenador como Capello contrata unos jugadores para jugar a su estilo “amarrategui” y al año siguiente se le cambia porque a la afición lo que le gusta es el “jogo bonito” y se pide, al nuevo responsable técnico, que juegue como el Brasil del 70, pero con los jugadores fichados para la estrategia anterior, Lógicamente, o le dejan fichar unos cuantos jugadores adaptados a su “sistema” (como le han permitido a Schuster) y cambiar a unos cuantos jugadores de “puesto de trabajo” (Raúl, Robinho, Gago,…) o fracasará. Por eso, mantener un estilo de juego a lo largo de los años es fundamental para obtener “beneficios” (Liga, Champions, etc.)

Otro ejemplo, es el de los partidos políticos como el caso del PSOE: Durante más de tres años, han optado por trabajar con un equipo “radical” de izquierdas y nacionalista, desplazando a moderados como Leguina, Bono, Ibarra o Vázquez y, ahora, en campaña electoral intentan dar un “mensaje centrista” a la caza del voto más indeciso. No les funciona, nadie les cree y las “ganancias” (votos) serán escasas.

Ya sé que la gestión se dificulta cada día más, pero, si miramos hacia el futuro, no nos queda otra que aprender…Nos ha tocado vivir una era de cambios constantes y la gestión de los mismos nos llevará al éxito o fracaso empresarial.

Al hablar de cambios me viene a la memoria “Forever Changes”, título de un álbum que Love publicó en 1967 y que, para mí, está entre los mejores de la historia.  Por ello, aquí pongo un par de canciones del mismo.

Hace 30 años...

He visto esto en Fresqui. Me ha parecido muy bueno y, aunque exagerado, tiene bastante de verdad.

Además, si uno mira hoy las noticias, se deprime y piensa en salir huyendo de "zapateros", "calderas" y demás indocumentados que siguen diciendo que nuestra economía va maravillosamente . Así que un poco de humor no nos vendrá mal…con una de las  "canciones del verano" de 1978 de fondo.

Escenario: Pedro tiene pensado ir al bosque después de clase, según entra al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.

Año 1978: El subdirector lo ve y le pregunta donde las venden, y le enseña la suya, que es antigua, pero más buena.

Año 2008: La escuela se cierra, llaman a la Guardia Civil y llevan a Pedro al reformatorio. Antena 3 y Tele5 presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.

Escenario: Paco y Marcos se reparten unos guantazos después de clase.

Año 1978: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan las manos y terminan siendo amigos en los billares.

Año 2008: La escuela se cierra, Tele5 proclama el mes anti-violencia escolar, el periódico 20 minutos titula a cinco columnas el asunto y Antena 3 aposta de nuevo a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.

Escenario: Jaime no para quieto en clase. Interrumpe y molesta a los compañeros.

Año 1978: Mandan a Jaime a ver al director y éste le echa una buena bronca. Vuelve a clase, se sienta en silencio y no vuelve a interrumpir más.

Año 2008: Se le administran a Jaime grandes dosis de Ritalin. Se transforma en un Zombi. La escuela recibe una subvención por tener un discapacitado.

Escenario: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.

Año 1978: Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre negocios con éxito.

Año 2008: Arrestan al padre de Luis por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo meten en la cárcel. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo.
Mercedes Milá abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.

Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.

Año 1978: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.

Año 2008: María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan.

Tele5 y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.

Escenario: Se pelean un niño blanco y un niño negro por llamarle chocolate.

Año 1978: Se dan de tortas, se levantan y cada uno a su casa. Mañana son amigos

Año 2008: Tele5 envía a sus mejores corresponsales. Antena 3 prepara un reportaje de esos de “A fondo” donde un gran equipo de periodistas pasan un día en un colegio con niños. Se emiten programas documentales sobre pandilleros y odio racial, las pseudo-juventudes hitlerianas fingen revolucionarse al respecto y el Gobierno instaura nuevas leyes y le pone un piso a la familia del negrito.

Escenario: Disciplina escolar:

Año 1978: Hacías una gamberrada en clase. El profesor te metía dos buenas leches bien merecidas. Al llegara a casa tu padre te arreaba otras dos. Castigado en el colegio y en casa.

Año 2008: Haces una gamberrada. El profesor te pide disculpas. Tu padre te pide disculpas y te compra una moto.

Escenario: Colegio, Las notas

Año 1978: Hay exámenes, de varios tipos, algunos muy retorcidos. Todo el mundo se examina, y el que no ha estudiado suspende. Las notas van del 0 al 10 (con decimales), del Muy Deficiente al Sobresaliente. Con 2 suspensos se repite curso (o con 1). Nadie lo cuestiona. Se entregan las notas en casa, te las firman. Si suspendes se te cae el pelo, te llevas collejas, castigos y tus horas de estudio se multiplican. Todo ello es asumido sin problemas por los chavales, que al final –con sus esfuerzos- aprueban, pasan de curso, van a la universidad (si aprueban otro examen de Reválida, donde también suspenden si no se esfuerzan), hoy son gente de provecho, educados y con un buen trabajo, valoran el esfuerzo.

Año 2008: Se evitan los exámenes y el evaluar a los alumnos, porque eso les traumatiza y les genera estrés, y lo que es más grave: genera diferencias entre ellos. Las calificaciones son del tipo: “Progresa adecuadamente”, “Es muy sociable”, “Debe mejorar su capacidad psicosocial”, y otras tonterías. Se pasa curso siempre, con 4 o más suspensas. Si alguien suspende, su padre va al colegio a insultar al profesor por no tener ni idea y traumatizar a su hijo, con lo que se ha esforzado. Hay universidades privadas donde se puede entrar sin selectividad, aprobar sin estudiar, incluso sin ir a clase (pero pagando), se lucen modelitos, coches, se liga (y más cosas), se hacen fiestas, botellones y relaciones sociales.

Escenario: Llega el último domingo de octubre.

Año 1978: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. No pasa nada. Al lunes siguiente todo el mundo va a trabajar como si tal cosa.

Año 2008: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. La gente sufre trastornos del sueño, depresión y amenorrea. Aumentan las bajas laborales.

Escenario: El fin de las vacaciones.

Año 1978: Después de chuparse una caravana del copón con toda la familia metida en un “SEAT Seiscientos”, tras 15 días de vacaciones en la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.

Año 2008: Después de volver de Cancún, en un viaje todo incluido, se terminan las vacaciones y la gente sufre trastornos del sueño, depresión, caspa y seborrea. Al ir a trabajar sufre síndrome postvacacional y va a un psicólogo

Un poquito....insoportables

Me había prometido a mí mismo no escribir, durante unos días, sobre ningún tema relacionado con la campaña electoral. Pero es que no dejan de hablar y dicen cada cosa... 

Por ejemplo, leo con asombro que el Director General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información y, por lo tanto, miembro del gobierno, se apunta el mérito de haber pasado de 12 millones de “internautas” a finales de 2003 a 20 millones en Diciembre de 2007.

Y es que no se da cuenta que el “crecimiento” tecnológico de una sociedad tiene que ver, lógicamente, con el propio desarrollo de la tecnología y con el precio de acceder a la misma. Es como si dijera que con el gobierno anterior no se había vendido ni una Wii de Nintendo y gracias a él, ya hay más de 600.000 en España…cuando, en 2004, todavía la Wii no existía, aunque en las salas públicas de juegos, ya había máquinas en las que podías correr en Formula 1, esquiar, etc.…eso sí, un poco grandes y muy caras para tenerlas en casa.

Pero, bueno, por otro lado tampoco está mal que este gobierno se responsabilice de los “números”. Así que estoy esperando que Solbes y, por supuesto Zapatero, asuman “el mérito” de que el IPC haya pasado de un 2,6% en 2003 al 4,2% en 2007 y el Euribor del 2,4% en Diciembre de 2003 al 4,8% en Diciembre de 2007.

 

Si no, es que volvemos a lo de “los partidos los gana el entrenador y los pierden los jugadores”…Lo que, desgraciadamente, se podría aplicar a la mayoría de los políticos españoles...y es que estos chicos (como todas las personas mínimamente cultas saben, al decir “chicos”, en castellano, se incluyen tanto a las personas de género masculino como del femenino) son un “poquito insoportables”