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EL INTERMEDIARIO

De España

¿Y de lo mío, qué?

No vi el debate del lunes, pero, por lo que he leído, fue casi una repetición del anterior. Rajoy intentando hablar de lo que nos interesa a la mayoría (la economía) y Zapatero, que ni quiere ni sabe de eso, volviendo a la Guerra de Iraq, con lo que el candidato del PP vuelve, a su vez, a hablar de ETA y, en el colmo del despropósito, ZP dice que ha ganado la competición de los muertos por terrorismo…El ha tenido menos que con el gobierno popular. Es tan miserable…y, luego, quiere que las víctimas del terrorismo no se quejen.

Pero, como digo, de lo del bolsillo muy poquito. Voy a contar algo de cómo lo veo. Lo primero de todo es que la confianza de los consumidores está bajo mínimos y esto es muy difícil de cambiar en el corto plazo. Lleva casi un año bajando y recuperarla lleva, normalmente, aun más tiempo que perderla.

Y, ya desde el verano, este miedo a gastar se ha traducido en datos reales. Cada mes que pasa, compramos menos…y, los bancos no ayudan, pues no quieren prestar dinero y, más bien, hacen lo contrario, intentando captar pasivo, aunque sea caro, pagando hasta tipos de interés de dos dígitos.

Y la falta de crédito bancario afecta, principalmente, a la construcción, que venía siendo el motor del crecimiento de producción y empleo. Y el parón de la construcción está teniendo unas consecuencias desastrosas. Por un lado, el precio de las viviendas baja y muchas personas se pueden encontrar con que sus hipotecas valen más que el valor actual de sus casas. Se acabará sobreviviendo vendiendo activos que, en muchas ocasiones serán pisos, chalets, etc. que vendidos con prisa y con poca demanda, se venderán  baratos con lo que el precio seguirá bajando…

Por otro lado, al pararse la construcción, no se crea empleo y, aún más, se despide gente (en este sector es más fácil, pues hay mucho contrato temporal), pero siguen llegando, inmigrantes,  de fuera, atraídos por las promesas, ya dudosas, de un trabajo mínimamente digno. Por lo que nos encontraremos con una población que es más pobre y, como decía al principio, se siente más pobre y por tanto gastará menos.

Y si no gastan los “locales”, ¿quién gastará? Los “occidentales” poco, pues no están mucho mejor que nosotros ni a uno ni otro lado del Atlántico. Los “emergentes” sí tienen capacidad, pero nuestras exportaciones no están orientadas hacia ellos. Tampoco conviene olvidar que el crecimiento de esos “exóticos” países mantendrá altos los precios del petróleo con lo que nuestro IPC seguirá alto.

¿Y el Gobierno, qué? Pues tampoco podrá ayudar mucho, pues el superávit que tiene se lo comerá entre los nuevos parados y las promesas “populistas” que ha hecho con vistas a las elecciones. Para empeorar la situación, los presupuestos para 2008 se han hecho con unas previsiones de crecimiento e inflación tremendamente optimistas.

Y, mientras todo esto ocurrirá, los tipos de interés, a nivel europeo,  seguirán donde están porque el BCE no los bajará si la inflación no lo hace y esto, no va ser fácil, pues nuestro gobierno no toma ninguna medida en esa dirección.

Y de todo esto, casi no se habló. Que si un “Observatorio de Precios” (más “enchufados” del PSOE), que si un Plan de Reciclaje de los Parados de la Construcción (al menos, reconoce que esto de los parados se nos viene encima…aunque, ya me explicará que “plan” es ese), que si acelerar el Plan de Infraestructuras (que no lo acelere, nos basta con que lo cumpla) y poco más. La oposición, por su parte, sólo concretó una bajada de impuestos tanto personales como empresariales.

Durante esta campaña electoral, cuando se habla de estos temas, cada uno de los candidatos parecen un “dead ringer” del otro. Pero yo, inasequible al desaliento, les sigo preguntando: ¿Y DE LO MÍO, QUÉ?

La Liga no está ganada...todavía

No hay ninguna duda…Rajoy ganó el debate, de ayer, a Zapatero. Aunque algunas encuestas dicen que ganó ZP, esto no tiene mucho valor respecto a los votos del 9 de Marzo y es que, todos los votantes de nacionalistas, independentistas y resto de fauna similar nunca darán como ganador a Don Mariano ni al mus. Así que mi duda es el efecto real, que una confrontación como la de anoche, pueda tener en el resultado de las elecciones.

Solamente haré un par de comentarios sobre lo que vi y escuché ayer a los dos candidatos. Rajoy estuvo crítico y contundente en temas como la inmigración ilegal, la negociación con ETA, el Estatuto de Cataluña, la educación o la vivienda. Más dubitativo en la parte “soft” como el cambio climático o I+D+I. En el debe, hay que poner la falta de propuestas de gobierno (supongo que las dejará para el próximo debate) y la “cursilada” final sobre la “niña que nace en España…”

Zapatero se dedicó, casi exclusivamente, a criticar los gobiernos del PP de los que formó parte el candidato del PP (Irak, 11-M, las Azores, etc.) sin la menor autocrítica sobre su propia gestión. En su haber, tendríamos su buena dialéctica, casi poesía, sobre la paz, la libertad, la democracia,…Nefasta su referencia a Serrat, Sabina, Barden y resto de ¿artistas? de la Plataforma de Apoyo a Zapatero.

De la parte económica del debate, poco que decir. Rajoy sabe poco y Zapatero nada de economía.

Con vistas al próximo debate, una reflexión. Soy madridista y hace un mes la Liga estaba ganada…hoy el Barcelona está a dos puntos. Así, que Sr. Rajoy, no se confíe y prepárese duramente…más aún que ayer. Y esté listo para “juegos sucios” por parte del Sr. Rodríguez Zapatero, que en eso sí que es experto. Los campeonatos se ganan en la final y, la suya, es el 9 de Marzo. Ese día sonará, espero como otros muchos, el "We are the champions"

Por último, mencionar que es difícil ser tan “plasta” e ir peor vestido que Manuel Campo Vidal. Menos mal que “salió” ayer en TV y no se le espera nunca más…¡Gracias a Dios!

¿Estamos en la URSS?

La noticia de que Solbes encargó a cuarenta funcionarios de su ministerio que recopilaran criticas a la parte económica del programa electoral del PP, con vistas a ayudar a su “jefe”, Zapatero, para el debate de esta noche, no me sorprende lo más mínimo.

Durante toda la legislatura, hemos visto, todos los viernes, a la Vicepresidenta del Gobierno en sus comparecencias como portavoz, después de cada Consejo de Ministros, actuando como si estuviera en un mitin, haciendo campaña electoral al PSOE e insultando al PP.

Y es que estos “izquierdosos” no cambian y confunden el partido con el gobierno, el gobierno con el Estado y creen que todo es suyo. Será que añoran los tiempos de la URSS, donde el Partido Comunista y su Politburó se confundía con el Soviet Supremo, es decir, el PCUS lo manejaba todo como si fuera su “finca”.

Y ahora a ver el debate...¿A qué a Zapatero se le está poniendo cara de Stalin?

Luis, Raúl, Manolo, Perico.... ¿por el bien común?

Ayer hubo dos apariciones públicas anunciadas…Lo que no nos podíamos imaginar es que los comparecientes estaban a la “búsqueda y captura” del bien común, concepto  acuñado por Santo Tomás de Aquino y muy presente en la Doctrina Social de la Iglesia. Algunos como Llamazares, Bermejo y otros "ateos compulsivos", si conocieran el origen de la frase, posiblemente, no la pronunciarían nunca en público.    

Por la tarde, Raúl y Luis celebraron su rueda de prensa “por el bien común de la federación, la selección española, el seleccionador y Raúl”. Aunque, en la Federación, tendrían que preocuparse, más, por qué la selección “de todos” no juega nunca en Barcelona, Bilbao o La Coruña.

Más tarde, a las diez de la noche, Manuel Pizarro y Pedro Solbes acudieron a Antena 3 para su ¿debate? sobre la economía española. Ellos fueron mucho más allá, no sólo querían el bien de nuestro equipo nacional, sino el bien común de todos los españoles, aunque, en ningún momento mencionaron, que, para gobernar, se van a tener que apoyar en grupos políticos a los que España no les importa lo más mínimo.

Sobre lo de Raúl y Luis, poco que decir…es una más de las “operaciones de imagen” a las que tan aficionados parecen, últimamente, los personajes del fútbol.

De la aburrida presentación de “números” macroeconómicos (al menos, podían utilizar PowerPoint con un proyector para que no nos enteráramos de algo más), pocas cosas que no supiéramos ya. Fue una conversación entre tecnócratas con una componente más política en Solbes que para eso lleva toda su vida viviendo del dinero público.

Mis conclusiones…bien, ahí van las principales para 2008:

  1. No vamos a crecer el 3,1% como presupuestó Solbes, probablemente por orden del PSOE. El incremento de nuestro PIB estará entre el 2 y el 2,5%.
  2. La inflación no estará en el entorno del 3%, sino más bien en el 4%.
  3. Se incrementará el paro por la disminución del consumo y, sobre todo, por la caída  del sector construcción. Como sabemos, cada vivienda en construcción genera dos puestos de trabajo por año. Estos últimos años se han estado construyendo, anualmente, alrededor de 700.000 viviendas y las previsiones para 2008 es que esta cifra estará en torno a las 400.000. La “cuenta” es fácil…600.000 parados más sólo en este sector.
  4. Hemos generado un superávit público, debido a la buena coyuntura y al incremento de la presión fiscal, que, gobierne quien gobierne, se lo va a “pulir” porque no le va a quedar más remedio. El punto, a considerar, es si no habría que haber gastado más durante 2007 en la generación de más empleo en vez de tener que utilizar, ahora, esta “hucha” en prestaciones por desempleo. Ayer quedó claro que la situación actual era muy previsible desde hace muchos meses…
  5. Por último, y esto es lo peor de todo, es que no podemos asegurar que sus “jefes” políticos dejen trabajar a estos expertos si ganan las elecciones. Y si no, veamos lo que ha ocurrido esta legislatura. “Indocumentados” como Caldera, Trujillo, Chacón, etc. han actuado a espaldas del Vicepresidente, eso sí, con la aprobación de Zapatero. Y es que, como dijo ayer Pizarro en una de sus más atinadas intervenciones, Solbes ha sido un buen “Ministro de Hacienda” y un mal “Ministro de Economía”.

A resaltar el buen tono tanto entre Luis y Raúl como entre Perico y Manolo (sobre todo estos últimos, “agradecidos” a su oponente antes de cada una de sus intervenciones)…que del estilo “Pepiño” estamos más que hartos.

La libertad de los españoles

Hace más de tres meses, Javier Rupérez escribía, en el periódico ABC, este fenomenal artículo. Ahora que se acercan los debates electorales, me gustaría (y estoy convencido que, también, a otros muchos) que los dos candidatos a presidir el Gobierno de España definieran, con claridad meridiana y de una vez por todas, su posición frente las demandas de los nacionalistas, soberanistas, separatistas, independentistas o como coño quieran ellos autodenominarse.

Nosotros, como Javier Rupérez dice, les consideramos enemigos de la libertad de los españoles y, por tanto, esperamos firmeza por parte de nuestros gobernantes. Por su interés y actualidad, reproduzco aquí el magnífico “ejercicio de reflexión” de Javier (los subrayados son míos):

“Salimos del franquismo con un empacho de patriotismo «español» y con la conciencia de que, si queríamos superar generaciones de conflictos con la periferia, amén de otros de raíz más ideológica, debíamos concebir una España unida y al tiempo plural. El título VIII de la Constitución no es otra cosa que el resultado de aquel esfuerzo, y la muestra patente de que los constituyentes, y la inmensa mayoría del pueblo español, tenían la mirada puesta en fórmulas que definitivamente ayudaran a superar las razones de tantos conflictos fratricidas surgidos en nuestra piel de toro.

No fue fácil llegar a la fórmula del «Estado autonómico», como tampoco lo había sido el pacto para la instauración de la Monarquía parlamentaria y, en general, como tampoco había sido un camino de rosas todo el trayecto de la negociación que habría de culminar en la Constitución de 1978. No faltaban los miedos a lo que, a la postre, no tenía más remedio que ser un experimento. Muchos temían que, por encima de otros riesgos, el más grave tenía como centro la misma unidad de España. Sectores de la derecha política y social hicieron valer sus aprensiones por medio de una fórmula que lo decía todo: «prefiero una España roja a una España rota». Tanto era el amor que se decía profesar por la patria que se prefería verla en manos de los enemigos ideológicos que dividida en manos de los otros enemigos, los separatistas. Luego resultó que los «rojos» no eran tan carmesíes como la dictadura los había pintado y que España, se pensaba, era mucha España como para desaparecer en manos de unos cuantos vociferantes independentistas periféricos, vascos o catalanes.

Pero, treinta años después, los «rojos», perseguidos por sus eternos ensueños progresistas y reclinados sobre las urgencias matemáticas del mantenimiento del poder, ya no garantizan una sola España. Aunque fuera roja. Y los que la quieren rota, nacionalistas de toda laña y especie, se frotan las manos pensando que el horizonte mítico de la independencia ha llegado a convertirse en una realidad al alcance de la mano. Son multitud los españoles que viven con angustia la brutalidad de ese dilema, por mucho que desde las tribunas públicas se intente calmar su inquietud con los reclamos habituales -la fortaleza de las instituciones, la voluntad gubernamental de hacer cumplir la ley, el rechazo del alarmismo-. Las pruebas en contrario comienzan a ser abrumadoras y constituyen el alimento diario de la hemeroteca todavía nacional.

En aras del éxito que tantos, a derecha e izquierda, quisieron para el texto constitucional el común de los ciudadanos, que sentían la nacionalidad española como algo natural y espontáneo, rebajaron en unos grados los decibelios de sus proclamaciones patrióticas, de manera que nadie en la diversidad pudiera sentirse ofendido ante la proclamación de la unidad. Guiados por la misma prudencia, se profundizó en la aplicación del Título VIII de la Constitución hasta el extremo de convertir la otrora centralizada España en un país federalizado que no osa decir su nombre. Por las mismas púdicas razones la falta de respeto, el insulto o simplemente la ignorancia de los símbolos de la Nación han sido deliberadamente minusvalorados, como lo han sido las cada vez más frecuentes expresiones denigratorias de la realidad histórica española y de los que se sienten herederos de ella. Pero tantas y tan honestas muestras de voluntad de colaboración y solidaridad no sólo no han conseguido satisfacer a la fiera siempre insaciable de las reivindicaciones nacionalistas sino que han sido interpretadas como patente signo de debilidad y preludio del éxito para el siguiente asalto. Ante él nos encontramos.

Es cierto que los nacionalistas han mantenido hacia el texto constitucional una profunda deslealtad. Lo que para la inmensa mayoría de los ciudadanos era un punto feliz de llegada, para ellos no era otra cosa que un punto de partida. Pueden haber diferido en sus tácticas pero nunca en la estrategia, resumida en un solo vocablo: independencia. Convendría que todos los españoles constitucionalistas interiorizaran ese dato, tantas veces puesto en duda o arteramente ocultado, no para escandalizarse ante el mismo, ni siquiera para reprochar las patentes infidelidades, sino simplemente para actuar en pleno conocimiento de, y en consonancia con, la realidad circundante. En este caso concreto, con lo que sin ninguna duda cabe deducir del comportamiento nacionalista. Y, sin ánimo profético aunque con alto grado de certidumbre, cabe predecir lo que los tales tienen en mente: sedicentes e ilegales consultas populares, algaradas consiguientes, sin excluir el uso de la violencia, desobediencia civil, reclamación de envolvimiento internacional, eventual llegada a las Naciones Unidas y/o a la Unión Europea, dictamen de partición, calco del caso yugoeslavo. No es errar demasiado esperar que los nombres de Montenegro y Kosovo -y por supuesto de Checoslovaquia y eventualmente Bélgica- formen parte preeminente del vocabulario nacionalista en los próximos meses. Convendría que nadie se llamara a engaño al respecto, pensando que las instancias internacionales van a defender la integridad española en un recurso de última instancia.

La única instancia que cabe es la primera, la que corresponde a los mismos españoles. Lo demás sería caer de nuevo en el engaño bienintencionado y autocomplaciente.

Frente a ese panorama no cabe utilizar de nuevo la calificación de catastrofistas a los que así lo definen -el lobo definitivamente ha llegado y a lo que parece con hambre y con prisas-. Tampoco reivindicar un rancio patriotismo de guardarropía, antañón y periclitado. Cabe reivindicar, defender, promover la España constitucional. Es esa la mejor forma, la única forma posible, del patriotismo español. No es la versión reduccionista del patriotismo constitucional sino la reclamación exacta, justa, benévola pero también inmisericorde del sistema de obligaciones y derechos que encierra la Constitución española del 78. Es el cumplimiento de la ley en el marco del Estado de Derecho. La Constitución no es inmutable pero las mutaciones constitucionales que desde las orillas nacionalistas se demandan no son tales. Encierran, pura y simplemente, un deseo de acabar de raíz con lo que durante quinientos años hemos venido conociendo como la Nación española.

A lo largo de los siglos la idea y la realidad de España ha conocido alternativas no siempre acordes con la visión más ilustrada y abierta de lo que la época ofrecía. La España de 1978 tiene una gran diferencia y ventaja sobre todas las demás: es la España que definitivamente consagra la libertad de los españoles. La defensa de la Constitución de 1978, la defensa de la España que hoy conocemos, es también la defensa de la libertad de todos sus ciudadanos. Y, de la misma manera, los que hoy vociferan contra España, sus instituciones, sus leyes, son los enemigos de nuestra libertad, fascistas de reciente ralea, provincianos del sempiterno y aldeano casino, reencarnación de aquellos que sólo saben rellenar la oquedad que habita su cabeza con otra cosa que no sea el mundo jibarizado de las superioridades raciales, las diferencias lingüísticas o los sistemas neomedievales de patronazgo y clientela. Bienvenida sea la grandeza de la España constitucional permitiendo a esos tales la libérrima expresión de sus ideas, aun sabiendo que ellos nunca la tolerarían. Imprescindible la fortaleza democrática y solidaria para hacerles frente.

Estamos en hora tardía. La osadía de los enemigos de la Constitución, de España, de la libertad no siempre ha encontrado la firmeza necesaria por parte de sus defensores. Pero la reacción, que debe ser pronta y contundente, tiene todavía margen para la eficacia. Hoy es siempre todavía. ¿Todavía”

Javier Rupérez tiene a sus espaldas una larga trayectoria diplomática que comenzó a finales de la década de los sesenta en las embajadas de Etiopía, Polonia y Finlandia. Además ha sido embajador de España ante la OTAN.

Durante su paso por la política, fue diputado o senador entre 1979 y 2000, primero por UCD y, posteriormente, por el Partido Popular.

De vuelta en la diplomacia, de 2000 a 2004 fue embajador de España en Washington y desde entonces,  hasta 2007,  alto funcionario de la ONU.

Las reglas del juego

No se saben ni las reglas del juego más elementales… En la campaña (y en la precampaña, y en la pre-precampaña, y…) lo que se debe plantear es lo siguiente:

Cuando el Presidente del Gobierno decide presentarse a la reelección, debería explicar que es lo que ha hecho y los éxitos que ha conseguido y la Oposición tendría que criticar los fallos del gobierno en los cuatro años anteriores y,asimismo, tendría que hacer sus propuestas para la mejora de la vida de los españoles.

Pues, aquí, lo que está ocurriendo es lo contrario. Los socialistas no explican nada y se limitan a criticar las propuestas de la Oposición y a descalificar al candidato popular. De hecho, me cuentan que Zapatero, en la entrevista de hace unos días con el “servil” Gabilondo, repitió la palabra Rajoy más que ninguna otra.

Pero no acaba aquí la cosa…Además, los Blanco, Rubalcaba, etc. no paran de recordar los tiempos del gobierno del PP desde 1996 a 2004. Y esto sí es insólito…¿Alguien se imagina al Partido Republicano pidiendo cuentas a Obama y Clinton por su defensa de la esclavitud antes de la Guerra Civil o por la entrada en la Guerra de Vietnam  o al Partido Demócrata responsabilizando a McCain por el Watergate?

Además la mayoría de estos personajes del PSOE han defendido y formado parte de  gobiernos de Felipe González implicados en asuntos de corrupción y en el GAL. Así que calladitos estarían más guapos... Pero, ellos piensan que, en España, la democracia es una “patente” de la izquierda y, por tanto, tienen derecho hasta, incluso, a robar.

Por todo ello, la gran mayoría de los ciudadanos reclamamos a los políticos que cumplan con el papel que, cada uno, tiene asignado en un régimen democrático. Los que gobiernan que presuman de sus logros y, si quieren, silencien sus errores y los que quieren gobernar, que descubran los errores cometidos y propongan como corregirlos, y como elevar nuestro nivel de vida.

Fernández....go home, please

Hay un personaje en la España actual que ha conseguido que se hable poco de él, pero que se está haciendo rico desde su posición al frente de CRTVE mientras la “Corporación”, que el preside, se empobrece.

Como íntimo amigo de ZP, Luis Fernández, colocó en puestos de responsabilidad con contratos millonarios a sus “colegas”, despreciando al equipo humano que había en RTVE, basándose en que no se fiaba de ellos. Entre los “colocados” había accionistas de productoras que, como no podía ser menos, han recibido y reciben el encargo de producir una gran parte de la programación. Le recuerdo al Presidente de la “Corporación” que está incumpliendo uno de los acuerdos a los que llegó con los sindicatos de que hubiera un número mínimo de horas de producción propia…aunque, con la “pasta” que se deben estar repartiendo no le debe importar demasiado este incumplimiento.

Pues bien, acaba de liar una “buena”. Decidió que no se negociaba el nuevo convenio colectivo hasta después de las elecciones del 9 de Marzo, basándose en que, dependiendo del resultado, ya se vería cual era la oferta que se podía hacer. Eso sí, mientras tanto, él mismo y sus directivos (¡28!) se repartían unos bonus entre 30.000 y 50.000 euros cada uno, en base a que RTVE había tenido superávit.

Indagando en las cuentas ante la sorpresa que me produjo esa noticia, veo que dicho “éxito” se debe a una gran venta de activos (sedes de RNE, edificios, etc.) y no a la gestión de la compañía. Además, recuerdo que el actual Director General de Patrimonio de RTVE fue el arquitecto de Patrimonio del Estado encargado, entre otras ocupaciones, de la reforma de los cuarteles de la Guardia Civil y accionista principal de tres inmobiliarias, así que ya nos podemos imaginar el resto.

Esta práctica de “maquillar” las cuentas con ventas de activos que, a veces, las empresas que cotizan en Bolsa emplean para mantener la cotización, carece de sentido en una empresa pública.

Claro, que ahora, ante una amenaza de huelga para el día 7 de Marzo, último de la campaña electoral, junto con una llamada de la vicepresidenta, ya empieza a recular y dice que comenzará las negociaciones con el comité de empresa. Del reparto de dinero con los “amigotes”, no ha dicho nada.

Algunos pensarán que el tal Luis Fernández no es tan amigo de Zapatero como yo digo…así que voy a daros un ejemplo. En plena deriva nacionalista del Presidente del Gobierno, con apoyo incondicional a la reforma del estatuto catalán,  “nuestro hombre de CRTVE” se presentó en una de sus habituales cenas en La Moncloa con una propuesta insólita: las emisoras de la radio pública RNE se llamarían sólo “radio nacional” y se suprimiría la palabra “España”…ajustándose a la línea “zapateril” de evitar nombrar a nuestra nación,  La campaña publicitaria institucional “Gobierno de España” abortó este cambio de denominación para el cual ya había tenido trabajando a profesionales de Prado del Rey durante muchas horas.

Luis Fernández, del que no pongo en duda su capacidad como periodista, es, como la mayoría de su equipo, un directivo "amateur", sin conocimientos suficientes para dirigir ninguna empresa...así, que "go home, please"

Un poquito....insoportables

Me había prometido a mí mismo no escribir, durante unos días, sobre ningún tema relacionado con la campaña electoral. Pero es que no dejan de hablar y dicen cada cosa... 

Por ejemplo, leo con asombro que el Director General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información y, por lo tanto, miembro del gobierno, se apunta el mérito de haber pasado de 12 millones de “internautas” a finales de 2003 a 20 millones en Diciembre de 2007.

Y es que no se da cuenta que el “crecimiento” tecnológico de una sociedad tiene que ver, lógicamente, con el propio desarrollo de la tecnología y con el precio de acceder a la misma. Es como si dijera que con el gobierno anterior no se había vendido ni una Wii de Nintendo y gracias a él, ya hay más de 600.000 en España…cuando, en 2004, todavía la Wii no existía, aunque en las salas públicas de juegos, ya había máquinas en las que podías correr en Formula 1, esquiar, etc.…eso sí, un poco grandes y muy caras para tenerlas en casa.

Pero, bueno, por otro lado tampoco está mal que este gobierno se responsabilice de los “números”. Así que estoy esperando que Solbes y, por supuesto Zapatero, asuman “el mérito” de que el IPC haya pasado de un 2,6% en 2003 al 4,2% en 2007 y el Euribor del 2,4% en Diciembre de 2003 al 4,8% en Diciembre de 2007.

 

Si no, es que volvemos a lo de “los partidos los gana el entrenador y los pierden los jugadores”…Lo que, desgraciadamente, se podría aplicar a la mayoría de los políticos españoles...y es que estos chicos (como todas las personas mínimamente cultas saben, al decir “chicos”, en castellano, se incluyen tanto a las personas de género masculino como del femenino) son un “poquito insoportables”