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EL INTERMEDIARIO

Malos tiempos

Ya sé que forma parte de mi trabajo, ya sé que lo he tenido que hacer otras veces,…pero despedir empleados es uno de los peores momentos de la vida empresarial.

La crisis actual ha traído un descenso de actividad y de negocio que, aparte de otras medidas, hace inevitable la reducción de gastos de personal.

Ayer, despedimos a tres personas, se lo tuve que comunicar yo… y se pasa muy mal. A aquellos que tienen que abandonar la empresa se les saltan las lágrimas y a los que nos quedamos... también.

Y es que detrás de cada trabajador hay una historia humana que hace muy duro el despido. Y más en una empresa que, aun perteneciendo a una multinacional, es de pequeño tamaño donde despides a personas con las que unos días antes estabas compartiendo mesa y mantel y de las que conoces su situación personal y familiar.

Y lo peor, para mí, en los tiempos que corren, es el día de mañana del que se ha quedado sin trabajo... porque, como nuestros gobernantes han terminado con todo, se lo han gastado todo y, todavía, dicen que la solución es gastar más, las oportunidades de encontrar un nuevo empleo son bajísimas.

Tan pocas esperanzas hay de  conseguir un nuevo puesto de trabajo que nadie me habló de cartas de recomendación, referencias en caso de que nos llamen o nada parecido…la única preocupación es si van a cobrar el subsidio de desempleo, durante cuánto tiempo, etc.

Es muy triste pues a los que son jóvenes, entre 25 y 35 años, ya se les ve desanimados porque, me dicen, muchos de sus amigos y conocidos ya están desempleados. Y los que son mayores, piensan que no van a encontrar otra ocupación en mucho tiempo o... nunca.

Entre Carla Bruni y el “clásico” Madrid –Barça nos están intentando distraer, pero la situación está empeorando día a día…Así, mi amigo Marc Vidal escribía hace unos días lo siguiente:

Ha llegado el momento de la verdad. La precrisis está a punto de terminar y la crisis de verdad ya asoma. A mediados de año veremos su rostro con cierta claridad y a finales, como hemos dicho desde hace tiempo, la hostia va a ser bonita. Se acabó el tiempo de hablar y ser ineficaz. La gestión de los recursos existentes pronto impedirá regalar millones de euros a todo Dios. El Estado de excepción económico no es otra cosa que apartar a los políticos de la dirección de todo esto y dejar que nos saquen del hoyo verdaderos profesionales ajenos a las ideologías. Un gran pacto de Estado será imprescindible pero sólo será útil si lleva implícita la gestión por parte de economistas objetivos. Ya no sirve la izquierda ni la derecha. Zapatero puede decir misa pero los subsidios ya no ayudan. Cada euro que se gasta en pagar un día de paro es un euro que se deja de gastar en crear empleo. Reflotar este país va a ser tan duro que muchos no lo verán. Es momento de asesinar las ideologías, es momento de sumar. Y es que digan lo que digan los datos son muy jodidos. Ellos hablarán de que pinta bien, que estamos en el buen camino, que el paro remitirá y que las medidas del gobierno empiezan a dar resultados. Nada, puro maquillaje que se aprovecha de una incultura económica cultivada por los habitantes de este país y que así nos va…”

Y hablando de las manos en las que estamos, Marc continuaba: “Pero lo peor ya no son las cifras sino la manifiesta indigencia intelectual de quienes deberían encontrar fórmulas para sacarnos de este barrizal. Es que hace solo 2 meses, uno de los ministros más cómicos de este país, descartaba por activa y por pasiva que llegásemos a los cuatro millones de parados. Solo hace dos meses Corbacho tildaba de interesados en derrocar al gobierno a quienes decían que los cuatro millones ya estaban superados. ¿Qué datos maneja este gobierno? ¿Con que material trabajan para encontrar soluciones? ¿Qué toman para desayunar? ¿Sabían que ya vamos segundos en la liga mundial de países con mayor tasa de desempleo? Nos supera Sudáfrica con un 21%, pero no se preocupen, tenemos los mejores entrenadores para acabar líderes a final de la liga.”

Hablando de ligas, que no se me olvide, el sábado nos “toca” partido grande: ¡Hala Madrid!

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