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EL INTERMEDIARIO

Políticos y Sindicalistas: Nuestros empleados no deseados

Políticos y Sindicalistas: Nuestros empleados no deseados

En la situación económica actual parece lógico y razonable que se destinen la mayor parte de recursos públicos a generar puestos de trabajo para reducir al mínimo el número de parados. Todo el mundo está de acuerdo en que hay que reactivar la economía real que es la que contribuye a crear riqueza y crear empleo.

Aunque la política de subvenciones siempre es perniciosa porque incita a trabajar en lo subvencionado y no en lo necesario y, además, los fondos se suelen repartir de forma discrecional por políticos y otras especies peligrosas similares, se podría llegar a entender que, en circunstancias extraordinarias, como las actuales, se destinaran fondos a permitir a las empresas sacar la cabeza.

Como sabéis estoy en desacuerdo con el sistema que se ha montado para ayudar al sistema financiero, llamado Plan de Rescate, para que entre todos paguemos los dividendos a los accionistas y los altísimos sueldos a los ejecutivos de los bancos, pero lo que me supera totalmente es lo de los partidos políticos y los sindicatos en los Presupuestos Generales del Estado.

Como publica hoy El Mundo, la subvención a los partidos es de más de 81 millones de euros para gastos corrientes (4,2% más que en 2008), 33 millones para gastos electorales y otros 4 millones para gastos de seguridad. Por supuesto, ningún partido pide su reducción o desaparición porque sería de bobos…

En el caso de los sindicatos, los contribuyentes les regalaremos, en 2009, más de 21 millones de euros ¡No me extraña que estos chicos sean complacientes con el Gobierno!

Tanto en el caso de las organizaciones políticas como en el de las sindicales, la financiación debería provenir de las cuotas que sus afiliados paguen y de las aportaciones que personas u organizaciones privadas tuvieran a bien cederles.

Tened en cuenta que en estas partidas presupuestarias no se incluyen los sueldos y demás prebendas (audis, viajes, etc.) de los que disfrutan los cargos públicos, que pagan  las instituciones correspondientes donde ejercen, ni los sueldos de todos esos sindicalistas que se llaman a sí mismos “liberados” (se dedican, en exclusiva, a la actividad sindical…de no “pegar ni palo”) y que a las empresas no les queda más remedio que tenerles en su nómina.

Además, hay que añadir los fondos que las administraciones regionales y locales “auto-pagan” a las formaciones políticas y sindicales a cuenta de nuestros impuestos.

Con este panorama, se incita a la población más joven a introducirse en ese tipo de estructuras no productivas cuando ven que, a costa de nuestros impuestos, viven como reyes...mucho mejor que trabajando y creando valor para la sociedad.

La democracia la queremos todos, pero la política de partidos no. Así que el que quiera participar en procesos electorales, que se lo pague de su bolsillo… o del de otros, pero no del mío.

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1 comentario

lecedrol -

Que razón tienes, es mas, deberíamos de estudiar el sistema americano y aunque tienes sus inconvenientes es más justo y podría adaptarse a nuestra coyuntura social, pero un gran ejemplo en las pasadas elecciones fue el partido de Rosa Diez UPyD que sin subvenciones ni nada consiguió lo que consiguió.
Sobre los sindicatos ni hablar se puede, tendrían que financiarlos sus afiliados y es mas, en un pais donde menos de un 35% de los trabajadores están afiliados a un sindicato, estos nos representan a todos y encimas los mantenemos.
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