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EL INTERMEDIARIO

¿ Empezamos un negocio ?

Una pregunta que muchos nos estamos haciendo es si, en la situación actual de crisis económica, es un buen momento para proyectos empresariales.

Siendo rigurosos, la respuesta no puede ser sí o no de forma categórica. Sólo los políticos son capaces, dependiendo del “bando” al que pertenezcan, de asegurar la bonanza que viene o el desastre que se avecina. Políticos, por cierto, que en su gran mayoría, no han  trabajado nunca en la empresa privada y que, en muchos casos, no tienen estudios universitarios e, incluso, como alguien me dijo, parece que ni siquiera han ido al colegio por el nivel de incultura que demuestran.

Yo, desde mi experiencia, voy a intentar dar mi modesta opinión sobre cómo afecta la recesión actual a las empresas y, por tanto, como veo las posibilidades de supervivencia en caso de empezar un proyecto.

Obviaré en este post toda referencia a la actuación de nuestros gobernantes ya que está quedando demostrada la inoperancia de la mayoría de las medidas que han tomado.

Para mí, hay que diferenciar tres tipos de situaciones:

- El micronegocio: Son proyectos cuya inversión inicial se mide en miles de euros, el personal a contratar es poco o nada y la financiación es con recursos propios o con un pequeño préstamo garantizado por alguno de los activos de los socios.

El éxito de este tipo de proyectos depende, fundamentalmente, de las ganas y capacidad de hacerlo bien del emprendedor o emprendedores.

El entorno influye. pero menos y, además, tanto las barreras de entrada como las de salida son bajas y la competencia más "limpia",  lo que facilita que "ganen" los mejores

- La gran empresa: Sus inversiones se miden en cientos o, incluso, miles de millones de euros, tienen cientos o miles de empleados y sus fondos provienen de grandes préstamos concedidos por un solo banco o sindicados entre varios.

Aquí, contrario a lo que mucha gente opina, los beneficios y la rentabilidad están íntimamente ligados a la calidad de la gestión y, en muchos casos, a la capacidad “visionaria” de sus ejecutivos. Por supuesto,  hay veces que ocurren acontecimientos imprevisibles que afectan mucho a los resultados de la compañía como, por ejemplo, un accidente aéreo a las aerolíneas.

En muchos casos, el peligro de estas empresas para sus dueños, tiene su origen en dos obsesiones: La del tamaño y la de la diversificación. Ya hace muchos años que se enseña en las escuelas de negocios que, primero, ser más grande no implica ser más rentable y, segundo, que la diversificación es una decisión del accionista.

Hay múltiples ejemplos de la mayor influencia de los gestores y la menor del entorno en los resultados empresariales, como el del Santander que compra bancos y aumenta su red de oficinas mientras grandes bancos internacionales (Merrill Lynch, UBS, …) compran productos de alto riesgo y tienen pérdidas “billonarias” o como el de Ferrovial que vende su filial inmobiliaria mientras Sacyr (cuyos propietarios y directivos, por cierto, provienen de Ferrovial) de endeuda “hasta las cejas” para comprar Vallehermoso.

- La PYME: Nacionales o filiales de multinacionales, con inversiones cuantificadas en cientos de miles o millones de euros, entre cinco y doscientos trabajadores y cuya financiación se basa en líneas de crédito y descuento y, a veces, algún leasing o préstamo hipotecario.

Estas son las que “están atrapadas a la mitad”. Además, de la buena o mala gestión, dependen muchísimo de las fuentes de financiación, del comportamiento de su sector, de cómo actúan sus clientes, etc.

En la crisis actual están sufriendo el “corte del grifo” por parte de los bancos, la rigidez de la legislación laboral (subidas salariales según IPC, despidos a 45 días por año trabajado, etc.), la bajada drástica de la demanda por parte de sus clientes (particulares u otras empresas), el retraso en los cobros y aumento de impagados,…

El problema clave es que estas empresas son el “cogollo” del tejido empresarial de este país nuestro y son las que van a pasarlo fatal o hasta morir en el intento.

Lo que yo no puedo decir es lo que cada uno debe hacer en este momento, si abrir una tienda de "chuches", comprar acciones del Santander o hacerse socio de un concesionario de maquinaria, porque hay una componente emocional en todas las decisiones personales, pero está claro que lo del concesionario parece tener más riesgo (El otro día, me contaba e propietario de uno de estos concesionarios, que había pasado de unas ventas de "trescientas y pico" máquinas el año pasado a unas del "pico" en 2008)

Por cierto, ayer, un íntimo amigo que va a arrancar un “micronegocio”, me decía que los trámites para la creación de la empresa y la obtención de permisos de actividad, reforma del local, etc. son capaces de desanimar al emprendedor más ilusionado…A ver si, de una puñetera vez, nuestros más de dos millones y medio de funcionarios y aquellos que los mandan empiezan a dar facilidades a los creadores de riqueza y puestos de trabajo.

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