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EL INTERMEDIARIO

Países infantiles

Ayer, durante la reunión trimestral (más que reunión es, básicamente, una comida) de antiguos compañeros de MBA, se suscitaron, como no podía ser de otra manera, multitud de temas relacionados con la situación económica.

Uno de los más interesantes fue el que se originó a partir de un artículo del profesor Rolf Campos, en los Comentarios de Coyuntura Económica del IESE, titulado Después de Grecia.

Varios de los presentes habíamos leído el citado texto y a los demás asistentes les pusimos en antecedentes.

Las ideas claves del artículo son las siguientes:

- Todos los países de la zona euro son miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI)

- Recientemente Bosnia, Rumanía y Hungría han recibido ayuda de los programas estándar del FMI (los llamados Stand-by Agreements) con problemas similares a los de Grecia: Alto déficit público, desequilibrio de la balanza de pagos y elevado nivel de deuda pública.

- Grecia está bastante peor que la media de los otros tres países mencionados porque, frente a los inversores, Grecia contaba con un “seguro implícito” contra la insolvencia, pues los mercados contaban con que Europa saldría la rescate de la economía helena.

- Los préstamos del FMI exigen mucho más del país al que se conceden, pues los desembolsos se realizan trimestralmente y el FMI libera estos pagos solamente si el país ha cumplido con metas previamente acordadas de política monetaria y política fiscal. Como consecuencia, Grecia ha sido muy reacia a solicitar ayuda al FMI que, finalmente, sólo ha participado en una parte minoritaria en el paquete de rescate.

- El procedimiento de la Unión Europea con Grecia ha sido criticado por la falta de experiencia de la UE en estos temas (los programas del FMI empezaron a aplicarse en 1952, mientras para la UE es su primer caso) y, además, al ser parte implicada (todos los bancos europeos compraron gran cantidad de deuda griega) puede verse tentada a suavizar las condiciones impuestas.

- No rescatar a Grecia haría desaparecer ese seguro implícito de solvencia con el que cuentan los otros países de la zona euro.

- Por otro lado, las condiciones relativamente benevolentes del paquete de rescate a Grecia desincentivan las reformas que otros países como España se verían obligados a realizar si no contaran con el seguro implícito del resto de Europa y tuvieran que acudir al FMI.

- La situación de Grecia es el resultado del “riesgo moral” (cuando se cuenta con un seguro, aumentan las posibilidades de que ocurra el hecho contra el cual se compró el seguro, pues el asegurado se siente menos incentivado a adoptar medidas preventivas).Este riesgo moral  hará que los miembros más problemáticos de la zona euro se “relajen” y este es un coste que tendremos que asumir, además del monetario (9.800 millones de euros en el caso de España).

En la mesa de ayer, todos estábamos de acuerdo con las ideas expresadas por Rolf Campos.

Es curioso, también, ver que los países más “relajados” son siempre los mediterráneos que, frente a las crisis, adoptan la postura de esconderse debajo de la mesa porque otros nos lo arreglarán frente las posturas proactivas y de toma de medidas de los anglosajones. Si no, ¿cómo se puede llegar a situaciones como las de Grecia o España donde al final las medidas y reformas nos las tienen que imponer otros como si fueran nuestros "padres" y nosostros países infantiles?

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