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EL INTERMEDIARIO

Las 5 fuerzas de Porter: Aplicación práctica

Las 5 fuerzas de Porter: Aplicación práctica

Hace pocos días, en una conversación sobre golf, hice una referencia a Michael Porter y sus cinco “fuerzas”. Ante el desconocimiento que aprecié sobre este modelo, publicado por el, entonces, joven profesor de Harvard Business School, en 1979, y revisada, varias veces, por él mismo (la última, en Enero de 2008), he decidido escribir un “post” sobre ello.

En esencia, Porter dice que la rentabilidad a largo plazo de un sector empresarial depende de la intensidad de 5 “fuerzas”:

  1. La amenaza de entrada de nuevas empresas
  2. El poder negociador de los proveedores
  3. El poder negociador de los clientes
  4. La amenaza de productos o servicios sustitutivos
  5. La rivalidad entre los diferentes competidores

Estas fuerzas definen la estructura del sector empresarial que será más rentable cuanto menos “intensas” sean. Como es fácil de suponer, la intensidad de estas fuerzas puede cambiar y, de hecho, cambia constantemente, de forma más o menos “traumática”, según el sector considerado. Pensemos, por ejemplo, en los últimos años, como se ha modificado la industria de distribución de música.

La estrategia de una empresa dentro del sector puede verse como la defensa frente a las fuerzas competitivas o como la búsqueda de una posición donde dichas fuerzas sean más débiles.

Como ejemplos de aplicación del modelo “porteriano” a diferentes sectores se pueden encontrar “a montones” en muchas publicaciones o en la Red, me ha costado encontrar un “negocio” del que no hubiera visto este análisis.

Pero, lo he encontrado, aunque no podamos considerarlo empresarial, en sentido estricto. Voy a analizar la rentabilidad del sector de los partidos políticos en España.

1-    Amenaza  de nuevos partidos

 

Las barreras de entrada más significativas son:

-    Economías de escala: Hay gastos fijos en los que se incurre independientemente del número de militantes, cargos públicos o candidatos que se tengan. Por ello, los grandes partidos tienen un menor coste “unitario” que los pequeños en propaganda electoral, sedes, etc. Y menos podrían tener si redujeran sus “aparatos”….

-    Necesidades de Capital: Hace falta dinero para crear un partido político, pero los bancos les prestan e, incluso, perdonan deudas a cambio de favores (como la Caixa al PSC)bancos

-    Otras ventajas independientes del tamaño: Por ejemplo, crear una nueva “marca”, como UPyD en las últimas elecciones, es caro

-    Accesos privilegiados a canales de distribución: En el caso que nos ocupa, los medios de comunicación no tratan a todos por igual, especialmente los públicos (y los del grupo de “Público”) favorecen, claramente, al partido gobernante. Incluso, muchos gobiernos regionales subvencionan a medios privados para que los “traten” bien (Ver mi "post": A hard rain..)

-    Regulaciones del Estado: Relacionado con el punto anterior, la propia Ley Electoral cede más espacios gratuitos en la radio y televisión pública a los partidos con más votos y parlamentarios en las elecciones anteriores, así que…el “nuevo” lo tiene difícil. Realmente, multitud de leyes y normas afectan al funcionamiento del sector, como las subvenciones en función del número de votos o, últimamente, la Ley de Partidos, que impide la participación de formaciones políticas que no condenen la violencia.

Así que las barreras de entrada son altas, sobre todo, por las que ponen los políticos actuales desde sus medios de comunicación afines y subvencionados que por otras razones. Ya me gustaría a mí que las necesidades de fondos fueran tan importantes como, por ejemplo, en USA.

2-    Poder negociador de posibles candidatos y cargos públicos

 

Los proveedores de los partidos políticos son, teóricamente, todos los ciudadanos. En la práctica, la mayoría son funcionarios de carrera, cuyo puesto de trabajo es “conservado” para cuando vuelvan (si vuelven, que, si pueden, no volverán) y, en muchos casos, mediocres  que no han trabajado en la economía real en su vida.

Sólo la ambición de un cargo público  mueve a gran parte de lo que se incorporan a un partido con intención de medrar en él.

Por tanto, el poder de los ciudadanos, en este caso, tanto en grupo como individualmente, es bajo. Sólo excepciones como cuando Felipe incorporó a Garzón o. recientemente, cando Rajoy hizo lo mismo con Pizarro, demuestran cierta capacidad para negociar por parte del candidato…porque no creo que Álvaro de Marichalar se lo pusiera difícil a Rosa Díez para ser candidato por Soria. Otra enseñanza que podemos sacar es que, como se ve en los casos de garzón o Pizarro, cuando se busca en mercados diferentes a los arriba comentados, la posibilidad de fracaso es alta.

 

3-    El poder negociador de los ciudadanos

 

Los clientes somos, otra vez, todos o, al menos, los que estamos capacitados para votar.

Nuestro poder es, otra vez bajo, pues somos mucho, poco organizados, somos, individualmente, poco relevantes como clientes (un hombre, un voto) y, además, estamos bastante desencantados. A los partidos, sólo les preocupa que el coste de cambio de proveedor sea tan bajo…sólo coger una papeleta distinta el día de las elecciones.

 

4-    La amenaza de cambio de sistema político

 

Esto es lo peor de todo para nosotros y lo mejor para ellos. No hay sustitutos de los partidos políticos porque plantear, hoy día, un golpe de estado y una dictadura está fuera de lugar.

 

5-    La lucha por victorias electorales

 

Este es el punto que hace disminuir la atractividad del sector…aunque, no tanto. Veamos, está claro que la lucha por la cuota de mercado (ganar las elecciones) es encarnizada, pero hay muchas elecciones y a casi todos les toca algo (véase el tremendo poder que tienen los partidos nacionalistas en algunas regiones españolas).

Por otro lado, en el mantenimiento de los beneficios de la industria para los competidores “instalados” participan todos: Subidas de sueldo a diputados nacionales y regionales, pensiones e indemnizaciones para cargos públicos, subvenciones a las organizaciones políticas, gastos de representación,…

Por ello, la rivalidad es más, en mi opinión, de cara a sus clientes (por cierto, como en muchos otros sectores) que real, siendo las fuertes barreras de salida el factor que más la intensifica. Y es que donde van ir la mayoría de nuestros gobernantes si dejan la política si no saben hacer nada que no sea medrar y aprovecharse de sus cargos. Todavía se recuerda, en Cataluña, la dificilísima recolocación de muchos cargos de CiU, que no habían hecho otra cosa en su vida, que cuando perdieron las elecciones en 2003...y es que llevaban más de 25 años en el poder

 

En definitiva, es un sector atractivo si no fuera por lo difícil que lo ponen los que ya están dentro con enormes dificultades legales.

 

Sólo remarcar una última cosa: Este no es un sector empresarial y, teóricamente, los partidos y gobernantes están para servir al bien común de todos los ciudadanos y no para aprovecharse ellos, pero, en muchos casos, no está tan claro…

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2 comentarios

Lula Towanda -

Muy acertada la comparación a la vez que desoladora por la poca esperanza que trasluce aunque alguna luz hay.

El Punto 1 es el caso de UPyD. Ha conseguido pasar la barrera y ahora tiene que conseguir crear un mercado emergente. Es posible, el Iphone lo ha conseguido en el mercado de las Tecos sin ser telco.

El punto 2 tendría una solución si se implicaran las personas con talento en vez de los gañanes de siempre.

El punto 3 mejoraría si hubiera una oferta a la que poder dar su confianza.

El punto 4 podría ser algo menos clásico que el golpe de estado, tal vez una verdadera democracia.

y el 5 si se cambia competencia por colaboración, mucho mejor. Pero, claro, eso va contra las leyes del maldito Mercado

Leo Borj -

Genial y divertido, si, análisis.

Algún comentario (para que se vea que me lo he leído :) )

- Punto 3: Precisamente por eso creo que muchos blogger han votado a Rosa Díez, porque la "blogosfera" ha actuado como vehículo de comunicación entre ellos y ha permitido que muchos percibiesen la utilidad del voto. UPyD sabe de la sintonía con el mundo blogger y este percibe su poder de negociación, pero sano, yo te voto y tu trabajas por lo prometido.

- Punto 4: Pero sí se pueden modificar algunas cosillas de "los reglamentos" aunque no la ley, me explico, listas abiertas, democracia interna ...

En definitiva, excepto por las barreras de entrada, es una bicoca estar dentro del sector.
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