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EL INTERMEDIARIO

Tecnologías de izquierdas y de derechas

Aumenta la inquietud entre los profesionales “camineros”, que llevamos “manejando” el agua en España desde hace dos siglos,  por la ruptura del modelo de gestión del agua en el marco de la cuenca hidrográfica. ¿Dónde queda la unidad de cuenca, consagrada en la Carta Europea del Agua de 1967 e integrada en la Directiva Marco Europea aprobada en 2000? Las confederaciones hidrográficas, genial aportación española de hace nada menos que 80 años, partían de un concepto indiscutido de la gestión hidráulica en el marco de la cuenca y en un formato de organismo autónomo que, tras los acuerdos de traspasos de gestión de las aguas previstos en los nuevos estatutos de autonomía, queda totalmente en entredicho.

Para los que, como yo, hemos trabajado muchos años en el sector hidráulico, nos parece deprimente la situación actual. En Aragón, declaman, todos a una, “El Ebro es mío, el Ebro es mío”, mientras en Castilla-La Mancha, el nuevo Estatuto fija la “extinción” definitiva del trasvase Tajo-Segura en 2015 y gritan “El Tajo es mío, el Tajo es mío”.

Para agravar la situación, la ministra (ahora, en funciones) Narbona no ha querido saber nada de los ingenieros de Caminos, “esos del hormigón”. Hoy, más que nunca, es momento de recordar a uno de nuestros más insignes colegas de profesión, Juan Benet, cuando en el Senado en 1985, defendía la necesidad de promulgar “una ley que…ha de llevar al ciudadano español a la convicción de que el ordenamiento hidráulico ha de ser una empresa absolutamente colectiva, olvidando de una vez para siempre cualquier particularismo, sea de la escala que sea, y obligando a renunciar a quien lo disfrute de cualquier obsoleto derecho que haga de él un ciudadano hidráulicamente privilegiado”.

Todo esto viene a cuento de la actual pretensión del gobierno regional catalán de captar agua en el río Segre para trasvasarla al Llobregat. Aunque la falta de coherencia del gobierno central es manifiesta, sería muy duro aceptar, ahora, esta propuesta. Y es que, recordemos, que el trasvase del Ebro tenía dos ramales: Uno hacia Valencia y Murcia y otro hacia Barcelona. Lógicamente, cuando ZP derogó esa parte del Plan Hidrológico Nacional, sin encomendarse a nadie, se suspendieron las obras en las dos márgenes del río… lo otro, dejar la conducción “catalana” y suprimir la “levantina” hubiera sido “de coña”.

Por estas cosas que nos pasan en España, y muchas veces comento aquí, no es de extrañar lo que escuché,  ayer, de viaje en Extremadura. Comprobé, con asombro, el aumento del nacionalismo al que nos ha llevado el PSOE, incluso allí. En una comida con clientes extremeños, ante un comentario mío sobre la buena gestión que está realizando Guillermo Fernández Vara, al frente de la Junta de Extremadura, me resaltaron como hecho más destacable, de su actuación, que había exigido que, a partir de 2010, la Central Nuclear de Almaraz tribute en Extremadura, en lugar de en Bilbao, donde lo hace actualmente debido a que su accionista mayoritario es Iberdrola. Esto es un error de concepto tremendo…Cada  persona y cada empresa debe tributar donde resida o tenga su sede social, respectivamente, por no decir, donde quiera, mientras sea dentro de España, cumpliendo la legislación vigente. Es tarea del gobierno central el reparto de esos impuestos de acuerdo con las necesidades de las diferentes regiones, instituciones, etc. (Como estoy a favor de la energía nuclear, no doy importancia al hecho de que el PSOE se había comprometido  a cerrar Almaraz en 2010). Cómo último “flash” sobre “nacionalismo extremeño”, me dijeron “si no llueve, que los catalanes se laven con su cava”

Una de las conclusiones de todo lo anterior es que las tecnologías no deberían tener color político…, pero, en España, hemos conseguido que lo tengan. Aquí, las desaladoras son de izquierdas y los trasvases de derechas. Y para colmo, los “verdes” en Cataluña están de acuerdo con ambas “anti-ecológicas” posibilidades cuando favorecen su región…porque, primero, son nacionalistas y, luego, ecologistas.

Yo les digo que el agua es de todos y no de los que, por una división administrativa, les pasa por delante…o es qué les vamos a cortar el Duero, el Tajo y el Guadiana a los portugueses. En este mundo nuestro, sólo hay una persona que puede decir que tiene un río, que todo el mundo le reconoce. Es Bruce Springsteen  y su mítico  “The River”.

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