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EL INTERMEDIARIO

Un viaje a Lérida

He estado dos días en Lérida por razones de trabajo. He viajado en el AVE al que se están dedicando, estos días, cientos de líneas en los periódicos y de minutos en radio y televisión. A próposito, digo Lérida y no Lleida igual que digo Londres y no London...

A pesar de que el tramo Madrid-Lérida no está afectado actualmente por problemas, he tenido un retraso de cuarenta minutos a la ida y otro tanto a la vuelta. Ya sabéis, hay que transportar por autobús los pasajeros que salen de Barcelona hasta Tarragona y esto no puede hacer con la misma puntualidad que tiene el tren. Uno que es profesional de estos temas lo entiende y lo asume.Por cierto, en este caso, no devuelven el dinero del billete porque entienden que las causas del retraso no son imputables a Renfe... Y tienen razón

De todo lo que he visto y leído saco, al menos, dos reflexiones. En primer lugar, no puedo entender que el Gobierno culpe de todos los males a la gestión del anterior del PP. Porque la responsabilidad sobre una obra pública en marcha es del equipo de gobierno al que le toca. Porque si no fuera así, el día que ”corten” la cinta e inauguren el tramo en cuestión, yo exigiría ver en la primera fila, junto a Maleni y a ZP, a Aznar, Alvarez-Cascos y Elvira Rodríguez. Por supuesto, ya sé que estaréis pensando que ese día y para esa foto, se apuntará medio partido socialista y todo nacionalista catalán que se precie con lo que no habrá sitio ni para las locomotoras.

En segundo lugar, tampoco es comprensible que la ministra y el gobierno de la  Generalidad lancen andanadas e, incluso, amenazas contra la empresa constructora OHL. Es bien sabido entre los profesionales que, en una obra pública, el Estado contrata con una empresa constructora, pero que existe también la “Dirección de Obra”, que en este caso es el ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) que es una empresa pública que en nombre del propietario, en este caso, el Estado, controla que todo se realice de acuerdo al proyecto aprobado. A la empresa constructora (llamada, en el argot, la “contrata”) se le puede penalizar por retraso, rescindir el contrato por causa justificada, etc. pero no traspasarle la propiedad y responsabilidad de la obra que corresponde, como es lógico, al Ministerio de Fomento.

Desgraciadamente, los gobiernos, y más en periodo pre-electoral, tienden a prometer cosas (“el AVE llegará a Barcelona el 21 de Diciembre”), y si no salen bien, poner el ventilador en marcha y echar la culpa a todo el que pasaba por allí. Y es una pena que el AVE no funcione en este y otros recorridos pues creo que es el sistema de transporte de pasajeros más eficiente y cómodo (sobre todo hoy día, con los atascos de las carreteras y los largos tiempos de espera en los aeropuertos) para desplazamientos de hasta setecientos-ochocientos kilómetros.
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