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EL INTERMEDIARIO

Hablar con los amigos...no es tan difícil

La amistad hay que cuidarla. Hace bastantes años, cuando empecé a trabajar, me di cuenta de que disponía de menos tiempo para salir con los amigos… ¡Qué tiempos aquellos de estudiante! Con la creación de la propia familia, la llegada de los hijos y el aumento de responsabilidades profesionales este tiempo aún se redujo más.

Además, entendida la palabra “amigo” en un sentido amplio y no sólo como ese circulo de tres o cuatro  “íntimos” que todos tenemos (o deberíamos tener), uno que ya ha pasado por diferentes etapas de su vida tiene relación con personas del colegio cuando era niño, de la universidad, de las diferentes empresas y sectores donde ha trabajado, etc  y, encima, estas personas suelen vivir en diferentes lugares geográficos.  Por tanto, simplemente el ver a estas personas una vez al año sería una tarea imposible.

Por otro lado, siempre pensé que a los amigos había que dedicarles tiempo. Las conversaciones con ellos son ratos agradables y enriquecedores. Por ello, desde siempre, dedico media hora diaria (en promedio) a hablar con los amigos. Un “break” a mitad de mañana y/o mitad de tarde suelo aprovecharlo para llamarles. Obviamente, hay días que no puedes o ellos no pueden ponerse al teléfono, pero, a cambio, hay ratos en que estás más desocupado: Esperas en aeropuertos, atascos,… Hoy, con el móvil, los momentos y lugares disponibles para llamar por télefono han pasado a ser casi ilimitados.

Por supuesto, en estos contactos no “entran” las llamadas que se hacen con algún objetivo: Pedir favores, negocios,… Las que cuentan, para mí, son aquellas que hago  sin motivo concreto, sólo para saber de la otra persona, contar mis cosas, intercambiar opiniones, comentar sucedidos, … Por supuesto, que lo que nos gustaría es vernos y tomarnos una caña, pero para esto, sobre todo en las grandes ciudades, sí que hacen falta más condiciones de partida como el coincidir en los horarios.

A lo largo de los años, he comprobado lo difícil que es para mucha gente mantener alguna práctica, como ésta, para mantener viva la llama de la amistad. Hay personas que dicen que no tienen tiempo, otras que no les merece la pena, que prefieren dedicar el tiempo a la familia o al gimnasio y algunas, las menos, reconocen que debieran de hacerlo, pero… Mi sistema no es el único, pero a mí me funciona y por eso lo cuento aquí.
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